sábado, 28 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

Los campesinos


Este libro ofrece un doble angulo de contemplación.
Uno el propio estudio de la evolucion humana desde el punto de vista de la antropologia y de la cociologia.
Dos se centra mayormente en el desarrollo economico muy especialmente de las zonas mundiales de base aun esencialmente campesina.

Chiapas. La palabra de los armados de verdad y fuego


Recopilacion de comunicados del EZLN
viernes, 27 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

La perestroika y la perspectiva del socialismo


Libro anterior a la caida de la Union Sovietica. Un debate a raiz de surgimiento de la perestroika y su posible aplicacion en el socialismo.

El sistema politico norteamericano.


Un libro muy antiguo sobre el sistema politico norteamericano, que nos desvela en que consiste y como funciona el sistema politico de ese pais.
Este libro es de 1957.

Nosaltres. els valencians


Es una de las obras mas ambiciosas de Fuster, plena de implicaciones sociales y politicas, que expresan su ideario personal y del sector en que ha influenciado.

Sobre la libertad


Acerca de la naturaleza y los límites del poder que puede ser legítimamente ejercido por la sociedad sobre el individuo. Esto es, que toda persona debería ser libre para comprometerse a realizar las conductas que desee siempre y cuando no dañe a los demás.

Mill habla solamente de la libertad negativa en Sobre la libertad, un concepto formado y bautizado por Isaiah Berlin (1909-1997). Isaiah Berlin sugiere que la libertad negativa es la ausencia o carencia de impedimentos, obstáculos o coerción. Esto contrasta con su otra idea de libertad positiva, la capacidad de comportarse, y la presencia de condiciones para ejercer tal libertad: sea mediante recursos materiales, cierto nivel de ilustración o la oportunidad para la participación política.

Tortura en Euskal Herria informe 2001


Testimonios de 100 personas del año 2001 recogidos por la asociación contra la tortura TAT.

La Revolucion capitalista del Siglo XX


El siglo que vivimos a registrado una mutación impresionante del sistema economico capitalista. Este libro concentra su atención en las grandes Socieddaes Anonimas y nos hace ver como pueden convertirsenen uno de los mas utiles instrumentos de la comunidad, o por el contrario en monstruos destructores.

No soy de aqui


Se trata de un ensayo donde la discontinuidad es esencial, y donde a tra-
vés de unas dotes de estilo y gusto exquisitas se da una teoría de urgencia, y
donde la traducción se convierte en transcreación, en una nueva creación y por
tanto en «crítica, lectura crítica en profundidad, recreaciente de los placeres de
una escritura irreductiblemente otra». «Sarri» se transforma así en «intraduc-
tor» de embajadores de las diversas culturas y nos hace partícipes del modo
más agradable de las obras de la literatura universal.

Henry Bengoa inventarium


Libro de poemas

Euskadi merezi zuen


Libro en Euskera sobre la guerra civil vasca
jueves, 26 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

¿Porque panpox?


Es una deliciosa novela lírica bien resuelta que ha tenido también un considerable éxito de ventas. Cuenta los avatares de un día en la vida de una madre y su hijo de 7 años, a quien la madre llama afectuosamente Panpox. El relato se inicia hacia las 7:45 horas y termina hacia las 21:15 del mismo día. La protagonista es una mujer sola, que hace cinco años fue abandonada por el marido y debe asumir la educación de su hijo en solitario. El relato, en forma de monólogo de la protagonista, ofrece muchas reflexiones sobre el papel de la mujer en la sociedad moderna.

Según Olaziregi, el largo monólogo en que consiste esta novela es un acierto estilístico. Urretabizkaia usa técnicas y estrategias próximas a la literatura oral: repeticiones, acumulaciones, rimas, canciones y demás, intensificadas, todas ellas, por la utilización de un registro del habla infantil que dan a la novela gran elasticidad. Se trata de la primera novela en euskera escrita por una mujer.

Fue traducida al castellano, y llevada al cine.

Zu ere Bertsolari


libro del bertsolari Xabier Amuriza. Uno de los mas destacados.
Es un libro de aprendizaje del Bertsolarismo.
miércoles, 25 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

Operacion Ogro


El famoso libro, traducido a muchos idiomas, en el que los autores de aquella acción armada relataron cómo prepararon y realizaron el atentado al Almirante Carrero Blanco, que tanta importancia tuvo en la aceleración histórica del final de la Dictadura del General Franco. A los veinte años de aquel acontecimiento se reeditó este libro con algunas nuevas aportaciones y un capítulo inédito.

Leturiaren Egunkari Ezkutua


Leturiaren Egunkari Ezkutua se considera la primera novela moderna escrita en euskera y marcó un antes y un después en la literatura vasca.
martes, 24 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

100 Metros


Son las ocho de la mañana de un verano de los primeros años setenta. Jon, militante de ETA, corre desesperadamente por las calles de la Parte Vieja donostiarra, perseguido por la policía. A esas horas horas, un día cualquiera entre miles, la ciudad se despierta: oficinistas, amas de casa, vendedores de periódicos, camareros sirviendo el desayuno, todos viven su normalidad.
A través de su loca huída, Ion va recorriendo también a ritmo vertiginoso la propia historia de su vida. La escuela donde le quisieron hacer renunciar a palos a su identidad, la mirada severa y sin embargo serena de su padre, la llave, la puerta, la casa, la cama, el cuerpo de Madelene, su amor, el miedo a la muerte de su compañero herido. El cerco de perseguidores se ha cerrado y Ion ha terminado su carrera a los pies de un joven al que nunca a visto, al que nada le une. Nada, salvo una llave. Y quizás un recuerdo común.

Mitos y creencias


Fantastico libro de Satrustegi sobre antropologia vasca

GITANJALI EL JARDINERO LOS PAJAROS PERDIDOS

Poeta y filósofo indio, premio Nobel, que contribuyó a estrechar el entendimiento mutuo entre las civilizaciones occidental e india. Su nombre en bengalí es Ravìndranatha Thakura y nació en Calcuta en el seno de una familia acomodada, hijo del filósofo Debendranath Tagore.

Empezó a escribir poesía de niño y publicó su primer libro a los 17 años. Después de una breve estancia en Inglaterra (1878) donde estudió Derecho, volvió a la India, y pronto se convertiría en el autor más importante y famoso de la época colonial. Escribió poesía, cuentos, novelas y obras de teatro, y además compuso centenares de canciones populares. En 1929 empezó también a pintar. Internacionalista decidido y educador, en 1901 fundó en su propiedad bengalí la escuela Santiniketan, para la enseñanza de una mezcla de filosofías orientales y occidentales, que en 1921 se convertiría en la Universidad Internacional Visva-Bharati. También viajó y dió conferencias por todo el mundo. Tagore escribió en lengua bengalí. Su obra, muy imaginativa y profundamente religiosa, está impregnada por su amor a la naturaleza y a su tierra.

En 1913, le fue concedido el Premio Nobel de Literatura y en 1915 el rey Jorge V le nombró caballero, título al que renunció tras la matanza de Amritsar en 1919, cuando las tropas británicas mataron a 400 manifestantes indios. Muchas de sus obras fueron traducidas al español por Zenovia Camprubí.

EUSKAL HARRIA


Reflejo del realismo social

Canto en lo mio


Poeta VASCO nacido en Hernani (Guipúzcoa). Se trasladó a Madrid para estudiar la carrera de ingeniero industrial; allí se vinculó a la Residencia de Estudiantes y el contacto con los alumnos de la misma estimuló su interés por la poesía. Durante mucho tiempo Celaya compaginó sus tareas de ingeniero en una empresa familiar en Guipúzcoa y escritor, hasta que en 1956 se instaló definitivamente en Madrid para dedicarse por completo a la poesía. Su primer libro, Marea de silencio (1935), reflejaba influencias surrealistas. Con Amparo Gastón, Amparitxu, su fiel compañera de toda la vida, fundó la colección -Norte- de poesía en 1947. En los años cincuenta se incorporó de lleno a la poesía social y se situó en una línea ideológica muy cercana a la del Partido Comunista. Sus libros más importantes son: Las cartas boca arriba (1951), Cantos iberos (1955), Canto en lo mío (1968) y en 1969 publicó sus Poesías completas. A muchos de sus poemas les han puesto música cantautores como Paco Ibáñez. Fue traductor de Rilke, William Blake, Rimbaud y Paul Eluard. Murió en Madrid y sus cenizas fueron esparcidas en su Hernani natal

SINTESIS DE LA HISTORIA DEL PAIS VASCO


Nueva Síntesis de la Historia del País Vasco, de Martín Ugalde, es un libro fundamental para todas aquellas personas que deseen conocer la historia del País Vasco desde la prehistoria hasta el Gobierno de Carlos Garaikotxea a través de una visión conjunta.
La principal novedad de esta nueva edición consiste en que el trabajo se ha editado en un solo tomo ?hasta ahora se venía publicando en dos?. El objetivo es hacer del libro una herramienta de consulta fácil y manejable. Para ello, cuenta además con un exhaustivo índice así como con un detallado índice onomástico. Esta nueva edición ha sido completada con una introducción de Joan Mari Torrealdai, quien también ha supervisado la corrección del libro.

Senperen gertatua




"Senperen gertatua (Urriki latza)" Piarres Larzabal lapurtarrak 1964an idatzitako antzezlana da, lau ekitaldi edo "gertaldi"tan banatutakoa.

Dramas y versos


Una de las pocas personas del mundo del teatro con las que no es necesario ninguna excusa para mantener una entrevista es Alfonso Sastre. Su larga trayectoria como autor dramático, como ensayista, como narrador, como poeta se agranda con el trato directo. Es un hombre tranquilo, lúcido, dispuesto a pensar sobre su obra, sus circunstancias y sobre todo aquello que le rodea. Lo hace con la distancia de la experiencia, quizás con una sabiduría que se trasmuta en clarividencia y objetividad. Muchas veces una opinión sobre su propia obra contiene el sentido crítico diseccionador como si de algo externo a él se tratara. No obstante, la noticia que nos trae Alfonso Sastre es que está preparando siete tomos sobre teoría teatral, concretamente sobre "El Drama y sus lenguajes" que aparecerán en tres libros a partir del año 2.000 y que previamente a ser algo que encontremos en las librerías, se convertirá en unas sesiones de trabajo organizadas por ASKE, "Alfonso Sastre Kultur Elkartea", a modo de curso que tendrán lugar en Donostia del 18 al 22 de octubre, que versará sobre la posición del lenguaje en el drama desde Aristóteles a nuestros días y que en cinco sesiones intentará plantear las líneas generales de sus tesis.

LAS CARABINAS DE GASTIBELTSA


Es una pequeña gran novela que prefigura unos modos de la fantasía que había de brillar después, en el apogeo -sobre todo en la América Latina- de lo que se ha llamado con acertado término, el "realismo mágico". Es difícil leer esta prosa narrativa con indiferencia. Se gusta de ella como un gran regalo que le hace la imaginación del escritor a la imaginación de sus lectores. En definitiva, lo que está en juego es la realidad de Euskal Herria, un país que no existe, como ha dicho Marc Legasse en otras ocasiones; "no existe"...¡Si llega a existir!

Telesforo Monzon: Ultimos Articulos


Telesforo de Monzón y Ortiz de Urruela (Vergara, 1 de diciembre de 1904 - Bayona (Francia), 9 de marzo de 1981), escritor, político y líder nacionalista vasco.

Monzón fue un histórico dirigente del Partido Nacionalista Vasco durante la Segunda República y la Guerra Civil. Tras la contienda se vio forzado a exiliarse durante más de 40 años. A su regreso a Euskadi se convirtió en una figura de referencia del nacionalismo independentista y en uno de los fundadores de la coalición Herri Batasuna.

El hombre primitivo en el pais vasco

Libro de este importante arqueologo vasco

haur besoetakoa


El tema es, a primera vista, las relaciones amorosas de un hombre con una
niña de once años, su ahijada. El argumento es el de una tragedia de amor por-
que desde una situación apacible, pasando por una pasión libre, luego por las
intervenciones exteriores, contra este amor, termina con la muerte de la niña y
el suicidio del hombre. El carácter imposible de este amor quita al relato todo
carácter de pornografía y permite al autor una descripción crítica de la hipocre-
sía moral de gente más corrompida que los amantes condenados por ella.
La estructura externa de la novela parece clásica, con cuatro capítulos:
presentación, culmen, enlace y desenlace. Si nos damos cuenta de la insisten-
cia del hombre cuando habla de la música rusa o alemana y de la "inacabada"
de Frantz Schubert, podremos analizar esta novela como una sinfonía —
entonces con ritmos desiguales, con movimientos distintos— el primer capítu-
lo es un adagio; el segundo allegro ma non troppo; el tercero andante; y el
cuarto/ma/e. Los acontecimientos de la novela se extienden, más o menos,
durante un año y por lo demás aprenderemos poco de! pasado de los protago-
nistas.
La estructura interna. Alternan los monólogos interiores del hombre y
diálogos con la ahijada Theresa, con la novia Isabel, con la criada, con el
primo; y alternan con regularidad las descripciones en tercera persona del
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ambiente, de los acontecimientos, comentarios que proceden de una persona
que al final aparecerá y es conocida únicamente por la apelación "el pintor".
Éste pintor es el autor que se define como el que no ha podido conseguir la
dicha de los héroes de la novela. Jon Mirande siempre ha sido adicto a formas
clásicas de escritura y no le molestaban los moldes; a veces nuestros contem-
poráneos piensan que la libre creación puede darse únicamente sin formas ni
estructuras; nuestra literatura del siglo XX nos ha dado dos obras maestras
escritas y pensadas clásicamente: el Maldan Behera de Gabriel Aresti, y el
Haur hesoetakoa (La Ahijada) de Jon Mirande.
Así la estructura de la novela con su simetría, su clasicidad no daña en
ningún modo el desarrollo dramático de la narración y permite una densidad y
una brevedad de relato, del cual están excluidas las descripciones o elementos
que no sirven a los acontecimientos o a la expresión de las ideas del hombre;
la adecuación de la forma y del fondo es clara en un autor que hace referencia
a la antigüedad y es más evidente aún cuando se analizan semánticamente los
recursos literarios de aquel autor de gran cultura.

Bihotz begietan


La imaginación es el principal elemento que concurre a la formación de la pieza poética. Esta la podemos apreciar mejor recorriendo una por una las poesías de dicho libro.

1ª OIA. Bastante ramplona hasta la estrofa que dice: “Ames dagit, basoan”, donde se eleva el pensamiento del autor a mayores alturas poéticas. En la estancia “Ames… Baña zer dantzut” tiene ocurrencia felicísima, aunque algo afectada. En seguida baja el mérito en las estrofas finales.

2ª. MENDI-GANA. Poesía cumbre.

3ª. ZERU-AZPIA. Es apacible su lectura.

4ª. ALDAKERI. Es una poesía que mo merece mención hasta las últimas cinco estrofas, en que el poeta se eleva de repente.

5ª. XABIERTXO’REN ERIOTZA. Las partes segunda y tercera son dignas de mención.

6ª. NESKATX URDIN YANTZIA. Es espléndida.

7ª. BULTZI LEIOTIK. Regular, de reminiscencias románticas.

8ª. PARIS’KO TXOLARREA. Nulidad, calculada, prosáica.

9ª. OTARTXO UTSA. Delirismo emocionante.

10. AGUR. Se me antoja poco emotiva y calculada.

11. BIOTZEAN MIN DUT. Está muy bien ideada y trabajada.

12. ZUAITZ ETZANA. Lo mismo que la anterior, está repleta de idea muy bien conducida hasta el final.

13. OTSAIL-ERDI. De lirismo arrollador, sugestiva y nueva.

14. LOREIL BETE. Supone mucho dominio psicológico, pero tieme algunas caídas en algunas estrofas.

15. BASO ITZAL. Lánguida como influída por la estación que por otra parte tan bien describe. En la estrofa “sar naun geldixe” se aviva un poco.

16. ONDAR GORRI. La mejor poesía de Lizardi; reposada, tranquila, repleta de idea.

17. EUZKO BIDAZTIARENA. Están bien ideadas sus estrofas.

18. ASABA ZARREN BARATZA o ATARIAN. Muy bien; lo restante de la poesía bastante.

IXOTZ-ONDOKO IGUZKI. Fuera de algunas estrofas de vida es bastante lánguida.

GURE MINTZO. Es también lánguida.

Arrats beran


Esteban Urkiaga intenta
acercarse a la poesía moderna europea, tal y como expresa el título de su
primera publicación. Quizás demasiado, a juzgar por algunas voces, que opinan
que su poesía trasluce en exceso las influencias de sus poetas preferidos,
sobre todo en "Bide barrijak". En "Arrats beran", las influencias de poetas
como García Lorca o Rafael Alberti se suavizan, pero su visión del país
aparece mucho más desasosegada.

Cuentos y leyendas


son narraciones folclóricas colectivas y que se perciben como "no históricas", esto es, estéticas o ficticias.

Denok bat


Recopilación de sus poesias.

Fabulas


Félix María de Samaniego es, sin duda, uno de los máximos exponentes de una poesía satírica y mordaz, escrita en forma de fábulas morales con las que buscaba enseñar valores morales a los niños de su época. Sus fábulas, fuertemente influenciadas por su educación francesa y por La Fontaine, acompañan desde entonces a generaciones de españoles y conservan una intemporalidad y una fuerza que lasmantiene en lo más alto de la literatura en lengua hispana.

Kresala


Siguiendo los pasos de las novelas costumbristas, Kresala se sitúa en
el pueblo costero de Arranondo (Ondarroa) y el autor narra los amores entre Mañasi y Anjel,
además de construir un fiel retrato de la vida en los pueblos pesqueros de la época. Con
anterioridad había sido publicada por entregas en Euskalerria.

Abarrak


Ebaristo Bustinza, Kirikiño, nacido en Mañaria en 1866, se trasladó a vivir En sus obras Abarrak (Restantes) deja correr sin artificio alguno el euskara de su pueblo dejando a un lado "el de los vascos del siglo futuro" como llamaba él a los puristas de su tiempo. Kirikiño describe la vida de los vascos de un modo ameno y el pueblo se lo agradeció leyendo sus libros.

Narraciones vascas


Recopilacion de varias narraciones de este importante escritor navarro.

Gero


Se trata de una obra de literatura ascética, que consta de sesenta capítulos, que ha sido comparada con la Guía de pecadores de Fray Luis de Granada. Su contenido se resumen en la siguiente atsotitza o refrán "Gero dioenak bego dio" ("Quien dice luego, dice déjalo"), es decir, prueba que dejar las tareas para luego es el lema del vago, y para ello utiliza los argumentos y frases de muchos autores clásicos, amontonándolos pero relacionándolos con maestría y belleza. Atendiendo al título parece que había dos partes, pero en la actualidad solo se considera una, quizá porque ambas están en una, porque no escribió más o no llegó a publicar la segunda parte.

El libro está dedicado a Bertrand de Etxauz, su maestro y protector, que por entonces era arzobispo de Tours.

Utiliza una retórica propia de los sermones, ya que Axular fue predicador antes que escritor. Su finalidad es cambiar el comportamiento humano, y para ello utiliza una gran gama de recursos retóricos, con tres intenciones fundamentales:

* Enseñar: desarrolla el tema con estilo calmado, tranquilo, razonado y de largas explicaciones.
* Ser agradable: ejemplifica continuamente con referencias y refranes.
* Mover al lector: cuando quiere ser azuzador utiliza un ritmo ligero, un estilo directo (la segunda persona, es decir, el hika), proposiciones más breves y una entonación interrogativa y exclamativa. Es decir, utiliza recursos propios del sermón eclesiástico.

Linguae vasconum primitiae


Libro escrito por Bernart d' Echepare. Está escrito en euskera. Algunas son poesías amorosas, aunque también aparecen textos religiosos
lunes, 23 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

La leyenda de Aitor


Hoy pretendo contar una historia muy curiosa, pese a mis limitados conocimientos de historia. Os sonará el nombre 'Aitor', es un nombre en euskera pero según tengo entendido está extendido por tierras castellanoparlantes. Quizás alguno de vosotros se llame Aitor. Pues bien, querido amigo Aitor, que sepas que tu nombre es falso. No existe, o no debería existir, al menos. Invéntate un nombre, el que sea, lo primero que se te ocurra. Pues bien, simplemente no tendría la misma validez que Aitor porque éste tiene mucha más tradición detrás. ¿Por qué? - te preguntarás consternado. Pues porque el nombre surge de una leyenda creada por un error de lectura, o de escritura, quién sabe. ¿A qué se debe el error?

Sabréis de la existencia de los fueros, estos tuvieron más repercusión e importancia en Eusal Herria porque fueron los más duraderos y posiblemente los que más privilegios otorgaban. No serían abolidos hasta 1876, por Cánovas del Castillo.

Fernando el Católico jurando respetar los fueros de Bizkaia.

Uno de estos importantes privilegios era que cualquier vasco tenía el derecho de no pagar impuestos al rey, ni siquiera al cacique. Esto se debía a que todos los vascos eran nobles, es decir, había 'kaparetasun unibertsala' o 'hidalguía universal'. Aquí viene lo interesante. Hidalgo o gentilhombre en euskera se puede traducir como kapare, que sería la forma común de llamarlo, o también como aitonen seme/alaba. Aitonen seme/alaba no significa 'hijos/as de los abuelos' como algún vascoparlante habrá pensado, por lo visto viene de 'aita onen seme/alaba', es decir, 'hijos/as de buenos padres' (padres en este caso no quiere decir padre y madre, sino sólo el género maculino).

Analizando algún texto referente a este título que los vascos poseían, el historiador vascofrancés Agustín Xaho (1811-1858) cometió el fallo de leer Aitonen seme como Aitorren seme, es decir, hijos de Aitor. A raíz de esto inventaría una historia que, pese a sus obras escritas, posiblemente sería lo que más fama le otorgaría, la Leyenda de Aitor, el padre de todos los vascos. Esta leyenda se difundiría definitivamente gracias a el libro 'Amaya o los vascos del siglo VIII', escrito por Francisco Navarro Villoslada en 1879, que hacía claras alusiones al término y la leyenda.

Agustín Xaho

Desafortunadamente, no he podido encontrar mucho sobre la leyenda. He leído un fragmento realmente interesante, pero de Aitor habla bien poco, aunque se puede ver la connotación católica de la leyenda, algo muy normal en un escritor vasco. Habla mucho del euskera y del origen de varias palabras, así como de culturas de las etnias peninsulares.

Así que ya sabéis, el nombre Aitor no es debido ninguna religión (aunque pretendía serlo), ni una traducción hecha por Sabino Arana y Koldo Elizalde, ni un monasterio, ni nada que haga que dicho nombre sea usado por personas comunes. Aitor es ni más ni menos que el primer vasco ;)

Peru Abarka


eru Abarca (1802) —cuyo título completo es El doctor Peru Abarca, catedrático de la lengua bascongada en la Universidad de Basarte, o Diálogos entre un rústico solitario bascongado y un barbero callejero llamado Maisu Juan— es una novela en euskera, obra cumbre del sacerdote y escritor vasco Juan Antonio Moguel Urquiza (1745-1804). Se publicó en 1881.

Esta obra esta considerada la primera novela en euskera y vino a demostrar las posibilidades que tenía la prosa vasca de ir más allá de su uso habitual en textos religiosos, como catecismos, devocionarios, etc.
Portada de Peru Abarca

La edición de Peru Abarka fue problemática. Moguel no llegó a ver su obra en las librerías, ya que se publicó 80 años después de su muerte (en 1804). Moguel la escribió en 1802 y en ella hace una defensa de la sociedad tradicional y rural del Antiguo Régimen y del mundo campesino, como única posibilidad para la regeneración del pueblo vasco. La publicación en castellano no se realizó hasta 1899.

Historia de la revolucion rusa


Historia de la revolución rusa (Istoria ruscoi revolutsii) fue escrita en ruso en el destierro de Trotsky en la isla de Prinkipo, mar de Mármara, Turquía. Iniciada por él en 1929 y acabada el 29 de junio de 1932, la obra se publica por primera vez, en traducción de Max Eastman, como The History of the Russian Revolution t. I-III, en Londres 1932-33.

Las tesis de Abril


Las tesis trataron diferentes áreas – por ejemplo, la actitud bolchevique hacia la Primera Guerra Mundial, su actitud hacia el Gobierno Provisional, y cómo Rusia debería ser gobernada en su futuro, además del destino de los bolcheviques.

Las medidas propuestas por Lenin incluían la no-cooperación con el Gobierno provisional (el cual tachó de "burgues"); oposición a la guerra mundial librada por intereses burgueses entre gobiernos burgueses; y la abolición de la policía, ejército y burocracia estatal la cual él argumentó que privilegiaban los intereses para el dominio de la burguesía rusa. Lenin también argumentó en contra de las democracias parlamentarias y convocó al control del Estado por parte de los trabajadores a través de los soviets.

El manifiesto comunista


Las armas con que la burguesia derribo al feudalismo se vuelven ahora contra ella. Y la burguesia no solo forja las armas que han de darle muerte, sino que ademas, pone en pie a los hombres llamados a manejarlas: estos hombres son los obreros, los proletarios.

La revolucion permanente


Hoy, cuando me dispongo a entregar este libro a la imprenta en varias versiones extranjeras, todo el sector consciente de la clase obrera internacional, y en cierto sentido toda la humanidad "civilizada", presta una especial atención, aguzando el oído, al eco de esa gran transformación económica que se está operando en la mayor parte del territorio de lo que fue imperio de !os zares. Y lo que suscita mayor interés es el problema de la colectivización del campo.

No tiene nada de extraño; es aquí precisamente donde la ruptura con el pasado presenta un carácter más elocuente. Ahora bien; no es posible juzgar acertadamente la obra de la colectiviza-ción sin arrancar de una concepción de la revolución socialista en general. De aquí deduciremos nuevas y más elevadas pruebas de que en el campo teórico del marxismo no hay nada indiferente para la acción. Las divergencias más lejanas y, al parecer, "abstractas", si se reflexiona a fondo sobre ellas, tarde o temprano se manifiestan siempre en la práctica, y ésta no perdona el menor error teórico.

La colectivización de las haciendas campesinas es, evidentemente, una parte necesaria y primordial de la transformación socialista de la sociedad. Sin embargo, las proporciones y el empuje de la colectivización no sólo se hallan determinados por la voluntad de un gobierno, sino que dependen en última instancia de los factores económicos: de la altura a que se halle el nivel económico del país, de las relaciones entre la industria y la agricultura, y, por consiguiente, de los recursos técnicos de esta última.

La industrialización es el resorte propulsor de toda la cultura moderna, y, por ello, la única base concebible del socialismo. En las condiciones de la Unión Soviética, la industrialización implica, ante todo, el reforzamiento de la base del proletariado como clase gobernante. Al mismo tiempo, crea las premisas materiales y técnicas para la colectivización de la agricultura. El ritmo de estos dos procesos guarda una relación íntima de interdependencia. El proletariado está interesado en que ambos procesos adquieran el impulso máximo, pues es ésta la mejor defensa que la nueva sociedad que se está edificando puede encontrar contra el peligro exterior, al propio tiempo que echa los cimientos para la elevación sistemática del nivel material de vida de las clases trabajadoras.

No obstante, el desarrollo asequible se ve limitado por el nivel material y cultural del país, por las relaciones recíprocas entre la ciudad y el campo y por las necesidades inaplazables de las masas, las cuales sólo hasta un cierto límite, pueden sacrificar su día de hoy en aras del de mañana. El ritmo máximo, es decir, el mejor, el más ventajoso, es no sólo el que imprime un rápido desarrollo a la industria y a la colectivización en un momento dado, sino el que garantiza asimismo la consisten-cia necesaria del régimen social de la dictadura proletaria, lo cual quiere decir, ante todo, el robustecimiento de la alianza de los obreros y campesinos, preparando de este modo la posibilidad de triunfos ulteriores.

Desde este punto de vista, tiene una importancia decisiva el criterio histórico general que adopte la dirección del partido y del Estado para orientar sistemáticamente el desarrollo económico. Caben en esto dos variantes fundamentales. Una es ir --con el rumbo que dejamos caracterizado-- hacia la consolidación económica de la dictadura del proletariado en un solo país hasta que la revolución proletaria internacional consiga nuevos triunfos : es el punto de vista de la oposición de izquierdas. Otra es encerrarse en la edificación de una sociedad socialista nacional aislada "dentro de un plazo histórico rapidísimo" : es la posición oficial de los dirigentes de hoy.

Son dos concepciones completamente distintas, y en fin de cuentas contradictorias, del socialismo. De ellas se desprenden dos estrategias y dos tácticas radicalmente diversas.

No podemos detenernos nuevamente a examinar dentro de los estrechos límites de este prefacio, el problema de la edificación del socialismo en un solo país. A este tema hemos consagrado ya varios trabajos, entre los cuales se destaca la Crítica al Programa de la Internacional Comunista. Nos limitaremos a tocar aquí los elementos más esenciales de la cuestión.

Recordemos, ante todo, que Stalin formuló por vez primera la teoría del socialismo en un solo país en el otoño de 1924, en abierta contradicción, no sólo con todas las tradiciones del marxismo y de la escuela de Lenin, sino también con los criterios sostenidos por el propio Stalin en la primavera del mismo año.

Este viraje de espaldas al marxismo de la "escuela" de Stalin ante los problemas de la edificación socialista no es menos completo y radical en el terreno de los principios de lo que fue, por ejemplo, la ruptura de la socialdemocracia alemana con el marxismo ante las cuestiones de la guerra y del patriotismo en el otoño de 1914; es decir, diez años justos antes del cambio de frente operado por Stalin. Y la comparación no es casual, ni mucho menos. El "error" de Stalin tiene exactamente el mismo nombre que el de la socialdemocracia alemana: se llama socialismo nacionalista.

El marxismo parte del concepto de la economía mundial, no como una amalgama de partículas nacionales, sino como una potente realidad con vida propia, creada por la división internacional del trabajo y el mercado mundial, que impera en los tiempos que corremos sobre los mercados nacionales.

Las fuerzas productivas de la sociedad capitalista rebasan desde hace mucho tiempo las fronteras nacionales. La guerra imperialista fue una de las manifestaciones de este hecho. La sociedad socialista ha de representar ya de por sí, desde el punto de vista de la técnica de la producción, una etapa de progreso respecto al capitalismo. Proponerse por fin la edificación de una sociedad socialista nacional y cerrada, equivaldría, a pesar de todos los éxitos temporales, a retro-traer las fuerzas productivas deteniendo incluso la marcha del capitalismo. Intentar, a despecho de las condiciones geográficas, culturales e históricas del desarrollo del país, que forma parte de la colectividad mundial, realizar la proporcionalidad intrínseca de todas las ramas de la economía en los mercados nacionales, equivaldría a perseguir una utopía reaccionaria. Si los profetas y secua-ces de esta teoría participan, sin embargo, de la lucha revolucionaria internacional -no queremos prejuzgar con qué éxito-, es porque, dejándose llevar de su inveterado eclecticismo, combinan mecánicamente el internacionalismo abstracto con el nacionalsocialismo reaccionario y utópico. El programa de la Iternacional Comunista, aprobado en el VIº Congreso, es la expresión más acabada de este eclecticismo.

Para demostrar en toda su evidencia uno de los errores teóricos más importantes en que se basa la concepción nacionalsocialista, nada mejor que citar el discurso de Stalin --recientemente publicado-- sobre los problemas internos del comunismo norteamericano(1). "Sería erróneo --dice Stalin replicando a una de las fracciones comunistas-- no tener en cuenta las peculiaridades específicas del capitalismo norteamericano. El partido comunista no debe perderlas de vista en su actuación. Pero sería aún más equivocado basar la actuación del partido comunista en estos rasgos específicos, pues la base para la actuación de todo partido, incluyendo al norteamericano, está en los rasgos generales del capitalismo, iguales en su esencia en todos los países, y no en la fisonomía especial que presente en cada país. En esto se basa precisamente el internacionalismo de los partidos comunistas. Los rasgos específicos no son más que un complemento de los rasgos generales. (Bolchevik(2) , n* 1 de 1930, página 8. Las cursivas son mías [L.T.]).

Desde el punto de vista de la claridad, estas líneas no dejan nada que desear. Stalin, bajo una apariencia de fundamentación económica del internacionalismo, nos da en realidad la fundamentación del socialismo nacionalista. No es cierto que la economía mundial represente en sí una simple suma de factores nacionales de tipo idéntico. No es cierto que los rasgos específicos no sean "más que un complemento de los rasgos generales", algo así como las verrugas en el rostro. En realidad las particularidades nacionales representan en sí una combinación de los rasgos fundamentales de la economía mundial. Esta peculiaridad puede tener una importancia decisiva para la estrategia revolucionaria durante un largo periodo. Baste recordar el hecho de que el proletariado de un país retrógrado haya llegado al poder muchos años antes que el de los países más avanzados. Esta sola lección histórica basta para demostrar que, a pesar de la afirmación de Stalin, es absolutamente erróneo orientar la actuación de los partidos comunistas sobre unos cuantos "rasgos generales"; esto es, sobre el tipo abstracto del capitalismo nacional. Es radicalmente falso que estribe en esto el internacionalismo de los partidos comunistas. En lo que en realidad se basa es en la inconsistencia de los Estados nacionales, que hace mucho tiempo que han caducado, para convertirse en un freno puesto al desarrollo de las fuerzas productivas. El capitalismo nacional no puede, no ya transformarse, sino ni siquiera concebirse más que como parte integrante de la economía mundial.

Las peculiaridades económicas de los diversos países no tienen un carácter secundario, ni mucho menos: bastará comparar a Inglaterra y la India, a los Estados Unidos y el Brasil. Pero los rasgos específicos de la economía nacional, por grandes que sean, forman parte integrante, y en proporción cada día mayor, de una realidad superior que se llama economía mundial, en la cual tiene su fundamento, en última instancia, el internacionalismo de los partidos comunistas.

La idea de las peculiaridades nacionales como simple "complemento" del tipo general, formulada por Stalin, se halla en flagrante contradicción --y lógica-- con la concepción --mejor dicho, con la incomprensión-- estalinista de la ley del desarrollo no uniforme del capitalismo. Es, como se sabe, una ley que el propio Stalin proclamó fundamental, primordial y universal. Guiado por esa ley, que él convierte en una abstracción, intenta descubrir todos los enigmas de la existencia. Y, cosa curiosa, no se da cuenta de que aquellas peculiaridades nacionales son precisamente el producto más general, y aquel en que, por decirlo así, se resume todo, del desarrollo histórico desigual. Bastaba con comprender acertadamente esta desigualdad, tomarla en toda su magnitud, haciéndola extensiva asimismo al pasado precapitalista. El desarrollo más rápido o más lento de las fuerzas productivas; el carácter más o menos amplio o reducido de épocas históricas enteras, por ejemplo, de la Edad Media, el régimen gremial, el despotismo ilustrado, el parlamentarismo; la desigualdad de desarrollo de las distintas ramas de la economía, de las distintas clases, de las distintas instituciones sociales, de los distintos aspectos de la cultura, todo esto forma la base de las "peculiaridades" nacionales. La peculiaridad del tipo socialnacionalista está en cristalizar la desigualdad de su formación.

La Revolución de Octubre es la manifestación más grandiosa de esa falta de uniformidad del proceso histórico. La teoría de la revolución permanente al pronosticar la Revolución de Octubre, se apoyaba precisamente en esa ley de la falta de ritmo uniforme del desarrollo histórico; pero no concebida en su forma abstracta, sino en su encarnación material, proyectada sobre las peculiaridades sociales y políticas de Rusia.

Stalin se valió de esta ley, no para predecir oportunamente la conquista del poder por el proletariado en un país retrógrado, sino para luego, a posteriori, en 1924, imponer al proletariado ya triunfante la misión de levantar una sociedad socialista nacional. Pero la ley a que aludimos era la menos indicada para esto, pues lejos de sustituir o anular las leyes de la economía mundial, está supeditada a ellas.

A la par que rinde un culto fetichista a la aludida ley, Stalin la declara base suficiente para fundamentar el socialismo nacionalista, pero no como un producto típico, es decir, común a todos los países, sino como algo exclusivo, mesiánico, puramente ruso. Según él, sólo en Rusia se puede levantar una sociedad socialista autónoma. Con ello, exalta las peculiaridades nacionales de Rusia no sólo por encima de los "rasgos generales" de toda nación capitalista, sino por encima de la propia economía mundial considerada en su conjunto. Aquí es donde se nos revela la falsedad de toda la concepción estalinista. Las características peculiares de la URSS son tan poderosas, que permiten edificar el país socialista de fronteras adentro, independientemente de lo que pueda suceder en el resto de la humanidad. Las peculiaridades de los demás países, los que no están marcados con el sello del mesianismo, no son, en cambio, más que un simple "complemento" de los rasgos generales, una especie de verruga en la fisonomía de la cara. Sería erróneo -nos enseña Stalin- "fundar la actuación de los partidos comunistas en estos rasgos específicos". Y esta máxima que se aplica al partido norteamericano, al británico, al sudafricano y al servio, no es aplicable, por lo visto, al ruso, cuya actuación se basa, no en los "rasgos generales", sino precisamente en las "peculiaridades" propias del país. Queda así aplicada la estrategia doble de la Internacional Comunista: mientras que en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas el proletariado se consagra a "liquidar las clases" y a edificar el socialismo, al proletariado de todos los demás países, volviéndose de espaldas a las condiciones nacionales, se le obliga a emprender acciones simultáneas a fecha fija --1º de agosto, 6 de marzo, etc.--. Y así, el nacionalismo mesiánico viene a completarse con un internacionalismo burocrático-abstracto. Este dualismo informa todo el programa de la Internacional Comunista, privándolo en absoluto de valor normativo.

Si tomamos a Inglaterra y a la India como los dos polos opuestos o los dos tipos extremos del capitalismo, no tendremos mas remedio que reconocer que el internacionalismo del proletariado británico e indio no se basa, ni mucho menos, en una analogía de condiciones, objetivos y métodos, sino en vínculos inquebrantables de recíproca interdependencia. Para que el movimiento de emancipación de la India pueda triunfar, es menester que estalle un movimiento revolucionario en Inglaterra, y viceversa. Ni en la India ni en Inglaterra es posible levantar una sociedad socialista cerrada. Ambas tienen que articularse como partes de un todo superior a ellas. En esto y sólo en esto reside el fundamento inconmovible del internacionalismo marxista.

No hace mucho el 8 de marzo de 1930, la Pravda tornaba a exponer la desdichada teoría de Stalin para deducir que "el socialismo, como formación económica social", es decir, como un determinado régimen de relaciones de producción se podía realizar plenamente adaptada "a las proporciones nacionales de la URSS". Otra cosa sería el "triunfo definitivo del socialismo entendido a modo de garantía contra la intervención capitalista", pues esto "exige efectivamente el triunfo de la revolución proletaria en algunos países avanzados".

iQué bajo ha tenido que caer la mentalidad teórica del partido leninista para que, desde las columnas de su órgano central en la prensa, se pueda exponer esta lamentable glosa escolástica con aires de adoctrinamiento! Si admitimos por un -momento la posibilidad de llegar a realizar el socialismo, como sistema social definido, dentro de las fronteras nacionales de la URSS, estaríamos ante el triunfo definitivo, pues ¿qué intervención cabría después de esto? El régimen socialista presupone una técnica, una cultura y una gran solidaridad por parte de la población. Como hay que suponer que en la URSS, en el momento en que esté acabada la edificación socialista, habrá por lo menos doscientos, y seguramente hasta doscientos cincuenta millones de habitantes, nos preguntamos: ¿De qué puede temerse, en esas condiciones, una intervención? ¿Qué país capitalista o qué coalición de países se atrevería a arrostrar una intervención en condiciones semejantes? Única-mente la URSS podría pensar en intervenir. Pero no es probable que se le plantease la necesidad de hacerlo. El ejemplo de un país retrógrado que, entregado a sus solas fuerzas, se bastó para edificar en unos cuantos "quinquenios" una potente sociedad socialista, sería un golpe mortal asestado al capitalismo mundial y reduciría al mínimo, por no decir que a cero, las costas de la revolución proletaria internacional. He aquí por qué la concepción de Stalin conduce, en sustancia, a la liquida-ción de la Internacional Comunista. En efecto, ¿qué significación histórica puede tener este organismo, si el porvenir del socialismo mundial depende en última instancia... del plan económico de la URSS ? Siendo así, la Internacional Comunista, y con ella la célebre "Sociedad de Amigos de Rusia", no tiene más misión que salvaguardar la edificación del socialismo contra la intervención, es decir, que su papel se reduce, en puridad, a montar la guardia en las fronteras.

El artículo a que aludimos refuerza la clara visión de las ideas estalinistas con argumentos económicos novísimos: "[...] Precisamente ahora --dice la Pravda-, que las condiciones de producción basadas en el socialismo penetran cada vez con más fuerza, no sólo en la industria, sino en la agricultura, por medio del incremento que van tomando los sovjoses(3) por el pujante movimiento de los koljoses(4), cuantitativa y cualitativamente arrollador, y por la liquidación de los kulaks(5) como clase, gracias a la -colectivización llevada a fondo, se evidencia de un modo irrefutable la lamentable bancarrota del derrotismo trotsquista-zinovievista, que, en el fondo, no significa otra cosa --como ha dicho Stalin-- que la "negación menchevista de la legitimidad de la Revolución de Octubre". (Pravda, 8 de marzo de 1930).

Estas líneas son verdaderamente notables, y no sólo por lo desenvuelto del tono, bajo el que se disimula una completa desorientación mental. El autor, del brazo de Stalin, acusa al llamado "trotsquismo" de negar "la legitimidad de la Revolución de Octubre". Pero es el caso que el que esto escribe, guiándose precisamente por su concepción, es decir, por la teoría de la revolución permanente, predijo la inevitabilidad de la Revolución de Octubre trece años antes de que se realizara. ¿Y Stalin? Ya había estallado la Revolución de Febrero, faltaban siete u ocho meses para la de Octubre, y todavía se comportaba como un vulgar demócrata. Fue necesario que llegase Lenin a Petrogrado --3 de abril de 1917-- y abriese el fuego implacablemente contra los "viejos bolcheviques" infatuados, que tanto fustigó y ridiculizó, para que Stalin, cautelosa y calladamente, se deslizase de la postura democrática a la socialista. En todo caso, esta "conversión" interior de Stalin, que, por lo demás, no fue nunca completa, no ocurrió hasta pasados doce años del día en que se demostrara la "legitimidad" de la conquista del poder por el proletariado ruso antes de que estallara en el Occidente la revolución proletaria.

Pero al pronosticar teóricamente la Revolución de Octubre, nadie pensaba, ni remotamente, que, por el hecho de apoderarse del Estado, el proletariado ruso fuese a arrancar al eximperio de los zares del concierto de la economía mundial. Nosotros, los marxistas, sabemos bien lo que es y significa el Estado. No es precisamente una imagen pasiva de los procesos económicos, como se lo representan de un modo fatalista los cómplices socialdemócratas del Estado burgués. El poder público puede desempeñar un papel gigantesco, sea reaccionario o progresivo, según la clase en cuyas manos caiga. Pero, a pesar de todo, el Estado será siempre un arma de orden superestructural. El traspaso del poder de manos del zarismo y de la burguesía a manos del proletariado, no cancela los procesos ni deroga las leyes de la economía mundial. Es cierto que durante una temporada, después de la Revolución de Octubre, las relaciones económicas entre la Unión Soviética y el mercado mundial se debilitaron bastante. Pero sería un error monstruoso generalizar un fenómeno que no representaba de suyo más que una breve etapa en un proceso dialéctico. La división mundial del trabajo y el carácter supranacional de las fuerzas productivas contemporáneas, lejos de perder importancia, la conservarán y aun la doblarán y decuplicarán para la Unión Soviética, a medida que ésta vaya progresando económicamente.

Todo país retrógrado ha pasado, al incorporarse al capitalismo, por distintas etapas, a lo largo de las cuales ha visto aumentar o disminuir la relación de interdependencia con los demás países capitalistas; pero, en general, la tendencia del desarrollo capitalista se caracteriza por un incremento colosal de las relaciones internacionales, lo cual halla su expresión en el volumen creciente del comercio exterior, incluyendo en él, naturalmente, el comercio de capitales. Desde un punto de vista cualitativo, la relación de dependencia de la India con respecto a Inglaterra tiene, evidentemente, distinto carácter que la de Inglaterra con respecto a la India. Sin embargo, esta diferencia hállase informada, fundamentalmente, por la diferencia existente en el nivel del desarrollo de las respectivas fuerzas productivas y no por el grado en que económicamente se basten a si mismas. La India es una colonia, Inglaterra una metrópoli. Pero si hoy Inglaterra se viera sujeta a un bloqueo, perecería antes que la India. He aquí --digámoslo de paso-- otra prueba harto convincente de la realidad que tiene la economía mundial.

El desarrollo del capitalismo --no en las fórmulas abstractas del segundo tomo del Capital, que conservan toda su significación como etapa del análisis, sino en la realidad histórica-- se ha efectuado, y no podía dejar de efectuarse, por medio de un ensanchamiento sistemático de su base. En el proceso de su desarrollo y, por lo tanto, en lucha contra sus contradicciones internas, cada capitalismo nacional recurre en un grado cada vez mas considerable a las reservas del "mercado exterior", esto es, de la economía mundial. La expansión ineluctable, que surge como consecuencia de las crisis internas permanentes del capitalismo, constituye su fuerza expansiva antes de convertirse en mortal para este último.

La Revolución de Octubre heredó de la vieja Rusia, además de las contradicciones internas del capitalismo, otras no menos profundas entre el capitalismo en su conjunto y las formas precapitalistas de la producción. Estas contradicciones han tenido, y tienen todavía hoy, un carácter material, es decir, radican en la correlación entre la ciudad y el campo, en determinadas proporciones o desproporciones entre las distintas ramas de la industria y la economía popular en su conjunto, etcétera, etc. Algunas de estas contradicciones tienen directamente sus raíces en las condiciones geográficas y demográficas del país, esto es, en el exceso o insuficiencia de tales o cuales recursos naturales creados históricamente por los diversos núcleos de las masas populares, etc.

La fuerza de la economía soviética reside en la nacionalización de los medios de producción y en el gobierno centralizado y sistemático de los mismos. La debilidad de la economía soviética, además del atraso que heredó del pasado, reside en su aislamiento actual, esto es, en la imposibilidad en que se halla de utilizar los recursos de la economía mundial no ya sobre las bases socialistas, sino por medios capitalistas, en forma del crédito internacional bajo las condiciones normales y de la "ayuda financiera" en general, que desempeña un papel decisivo con respecto a los países atrasados. Con todo esto, las contradicciones del pasado capitalista y precapitalista no sólo no desaparecen por sí mismas, sino que, al contrario, surgen de los años de decaimiento y desorganización, se refuerzan y agudizan junto con los progresos de la economía soviética y exigen a cada paso, para su eliminación o, al menos, su atenuación, que se pongan en movimiento los recursos del mercado internacional.

Para comprender lo que en la actualidad está aconteciendo en los gigantescos territorios a que la Revolución de Octubre infundió nueva vida, es necesario comprender claramente que a las antiguas contradicciones, actualmente resucitadas por los éxitos económicos, ha venido a añadirse otra nueva, la más potente, a saber: la que existe entre el carácter de concentración de la industria soviética, que abre los cauces a un ritmo de desarrollo jamás conocido, y el aislamiento de esa economía, que excluye la posibilidad de volver a aprovecharse como en condiciones normales de las reservas de la economía mundial. La nueva contradicción, unida a las antiguas, hace que, a la par con los avances excepcionales, surjan dificultades dolorosas. Estas hallan su expresión más directa y más grave, sentida palpablemente todos los días por cada obrero y campesino, en el hecho de que la situación de las clases trabajadoras no mejora, ni mucho menos, a tono con el progreso general de la economía, y en la actualidad, lejos de mejorar, empeora a consecuencia de las nuevas dificultades que surgen en el problema de las subsistencias. Las agudas crisis de la economía soviética vienen a recordarnos que las fuerzas productivas creadas por el capitalismo, no se adaptan al mercado nacional, y que sólo pueden armonizarse y reglamentarse desde un punto de vista socialista en el terreno internacional. Para decirlo en otros términos, esas crisis no son sólo dolencias propias del proceso de crecimiento, algo así como las enfermedades infantiles, sino que tienen un carácter incomparablemente más importante, pues son otros tantos tirones vigorosos del mercado internacional, al cual -empleando las palabras pronunciadas por Lenin ante el XI Congreso del partido, el 27 de marzo de 1922- "estamos subordinados, con el cual estamos unidos, del cual no podemos separarnos".

Sin embargo, de esto no se deduce, ni mucho menos, la conclusión de que la Revolución de Octubre haya sido históricamente "ilegítima", conclusión que huele a un filisteísmo impúdico. La conquista del poder por el proletariado internacional no podía ni puede ser un acto simultáneo en todos los países. La superestructura -y la revolución entra en la categoría de las "superestructuras"- tiene su dialéctica propia, la cual penetra autoritariamente en el proceso económico mundial, pero no suprime, ni mucho menos, sus leyes más profundas. La Revolución de Octubre ha sido "legitima", considerada como primera etapa de la revolución mundial, que necesariamente tiene que ser obra de varias décadas. El intervalo entre la primera y la segunda etapa ha resultado más largo de lo que esperábamos. Pero no por eso deja de ser un intervalo, ni puede convertirse en época de edificación de una sociedad socialista nacional.

De las dos concepciones de la revolución han surgido dos líneas directivas ante las cuestiones económicas. Los primeros progresos económicos rápidos, completamente inesperados por él, inspiraron a Stalin, en el otoño de 1924, la teoría del socialismo en un solo país como coronamiento de la perspectiva práctica de la economía nacional aislada. Fue precisamente en este periodo cuando Bujarin brindó su famosa fórmula, según la cual, preservándonos de la economía mundial por medio del monopolio del comercio exterior, podíamos edificar el socialismo, "aunque fuera a paso de tortuga". Sobre esta consigna se selló el bloque de los centristas y derechistas. Stalin no se cansaba de afirmar, por esta misma época, que el impulso que diéramos a la industrialización era "asunto de régimen interior", que sólo a nosotros atañía, y que no tenla nada que ver con la economía mundial. Esa jactancia nacionalista no podía sin embargo, prosperar, pues reflejaba tan sólo la primera etapa, muy breve, de reincorporación económica, la cual venía a restablecer, a su vez, por la fuerza de la necesidad, nuestra dependencia del mercado mundial. Los primeros empujones de la economía internacional, inesperados para los nacionalsocialistas, engendraron una alarma que en seguida se convirtió en pánico. ¡Conquistar con la mayor rapidez posible la "independencia" económica con ayuda de un ritmo lo más rápido posible de industrialización y colectivización! A esto vino a reducirse la política económica del nacionalsocialismo en el transcurso de los dos últimos años. El apocamiento fue desplazado en toda la línea por el aventurerismo. Pero la base teórica de ambas posiciones era la misma: la concepción nacionalsocialista.

Las dificultades principales, como hemos demostrado más arriba, se desprenden de la situación objetiva, ante todo del aislamiento de la Unión Soviética. No nos detendremos aquí en el problema de saber en qué medida esta situación objetiva sea el resultado de los errores subjetivos de dirección (la falsa política seguida en Alemania en 1923; en Bulgaria y Estonia en 1924; en Inglaterra y Polonia en 1926; en China en 1925-27, la equivocada política practicad actualmente durante el "tercer período", etc., etc).. Las convulsiones económicas más agudas en la URSS están originadas por el hecho de que la dirección actual intenta elevar la necesidad a la categoría de virtud y deducir del aislamiento político del Estado obrero un programa de sociedad socialista económicamente aislada. De aquí ha surgido la tentativa de colectivización socialista integral de las explotaciones campesinas a base de aperos precapitalistas -aventura peligrosísima que amenaza con minar los cimientos de la posibilidad misma de la alianza del proletariado y los campesinos.

Y, cosa notable: precisamente en el momento en que este peligro empezaba a manifestarse con toda su gravedad, Bujarin, el ex teórico del "paso de tortuga", entonaba un himno patético al "furioso galope" actual de la industrialización y la colectivización. Mucho nos tememos que este himno se vea pronto anatematizado como la mayor de las herejías, pues ya empiezan a sonar otros cantares. Obligado por la resistencia de la materia económica, Stalin no ha tenido más remedio que batirse en retirada. El peligro consiste ahora en que las ofensivas aventureras dictadas ayer por el terror se conviertan en una retirada pánica. Esta sucesión de etapas es una consecuencia inexorable de la idea nacionalsocialista.

El programa efectivo de un Estado obrero aislado no se puede proponer por fin "independizarse" de la economía mundial, ni mucho menos edificar "en brevísimo plazo" una sociedad socialista nacional. Su objetivo no puede consistir en obtener el ritmo abstractamente máximo, el ritmo óptimo, es decir, el mejor, sino aquel que se desprenda de las condiciones económicas internas e internacionales, ritmo que consolidará la posición del proletariado, preparará los elementos nacionales para la sociedad socialista internacional del mañana, y a la par y sobre todo, elevará sistemáticamente el nivel de vida de la clase obrera, robusteciendo su alianza con las masas no explotadoras del campo. Y esta perspectiva debe regir integra durante toda la etapa preparatoria, esto es, hasta que la revolución triunfe en los países más avanzados y venga a sacar a la Unión Soviética del aislamiento en que hoy se halla.

Algunas de las ideas aquí expuestas han sido desarrolladas más ampliamente en otros trabajos del autor, y de un modo muy especial, en su Crítica del Programa de la Internacional Comunista. En breve confiamos en poder publicar un folleto consagrado especialmente al estudio de la etapa en que se encuentra el proceso económico de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. No tenemos más remedio que remitir a ese trabajo al lector que desee conocer más de cerca el modo como se plantea en la actualidad el problema de la revolución permanente. Confiamos, sin embargo, en que las consideraciones que dejamos expuestas bastarán para poner de manifiesto toda la importancia de la lucha de principio que ha venido librándose todos estos años, y aún sigue en pie, en torno a las dos teorías: la del socialismo en un solo país y la de la revolución permanente.

Esta importancia y esta actualidad del tema justifican por si solas el que ofrezcamos al lector extranjero un libro dedicado en gran parte a reconstruir, en un terreno critico, las previsiones y las polémicas teóricas mantenidas entre los marxistas rusos antes de la revolución.

Hubiéramos podido, naturalmente, buscar otra forma para exponer los problemas que aquí se debaten. Pero el autor no ha inventado o elegido ésta voluntariamente, sino que le ha sido impuesta, en parte, por la voluntad del adversario, y en parte por el curso mismo del proceso político. Hasta las verdades matemáticas, con ser ésta la más abstracta de las ciencias, se representan mejor y más plásticamente exponiéndolas en relación con la historia de sus descubrimientos; pues eso mismo acontece, y con mayor razón, con las verdades más concretas, es decir, históricamente condicionadas, de la política marxista. Creemos que la historia de los orígenes y del desarrollo de los pronósticos de la revolución bajo las condiciones de la Rusia prerrevolucionaria, acercará al lector más y de un modo más concreto a la esencia de los objetivos revolucionarios del proletariado mundial, que una exposición escolástica y pedantesca de esas mismas ideas polÍticas, abstraídas del terreno de lucha en que brotaron.

L. TROTSKI

Marzo de 1930.

Del socialismo utopico al socialismo cientifico


Escrito: Entre 1876 y 1878..
Primera Edición: Apareció por vez primera en Vorwarts de Leipzeig, órgano del Partido Socialista, entre 1876 y 1878, cuando cesó la revista. El texto formaba entonces parte de una obra mayor hoy conocida como el Anti-Dühring. En 1880, Paul Lafargue publica una traducción de los tres primero capitulos con el titulo Socialisme utopique et Socialisme scientifique. Esa edición forma la base las subsiguientes ediciones de Del socialismo utópico al socialismo cientifico.

La guerra prolongada


En el año 1.999 fue el 50º aniversario de la Revolución China. Sin entrar en detalles de ideologías, se puede decir que para bien o para mal, Mao fue una de las grandes figuras del S. XX. Derrotó a los japoneses que ocupaban su patria y ganó una larga guerra civil que comenzó con gran inferioridad de medios. Mas tarde, unificó y convirtió a China en la potencia que es hoy en día y sentó las bases de lo que este Imperio del Centro pueda llegar a ser.

¿Que hacer?


Según el plan inicial del autor, el presente folleto debía consagrarse a desarrollar minuciosamente las ideas expuestas en el artículo ¿Por dónde empezar?

El estado y la revolucion


a cuestión del Estado adquiere actualmente una importancia singular, tanto en el aspecto teórico como en el aspecto político práctico. La guerra imperialista ha acelerado y agudizado extraordinariamente el proceso de transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado. La opresión monstruosa de las masas trabajadoras por el Estado, que se va fundiendo cada vez más estrechamente con las asociaciones omnipotentes de los capitalistas, cobra proporciones cada vez mas monstruosas. Los países adelantados se convierten -- y al decir esto nos referimos a su "retaguardia" -- en presidios militares para los obreros. Los inauditos horrores y calamidades de esta guerra interminable hacen insoportable la situación de ías masas, aumentando su indignación. Va fermentando a todas luces la revolución proletaria internacional. La cuestión de la actitud de ésta hacia el Estado adquiere una importancia práctica.
Los elementos de oportunismo acumulados durante décadas de desarrollo relativamente pacífico crearon la corriente de socialchovinismo imperante en los partidos socialistas oficiales del mundo entero. Esta corriente (Plejánov, Pótresov, Breshkóvskaia, Rubanóvich y luego, bajo una forma levemente velada, los señores Tsereteli, Chernov y Cía., en Rusia; Scheidemann, Legien, David y otros en Alemania; Renaudel, Guesde, Vandervelde, en Francia y en Bélgica; Hyndman y los fabianos, en
Inglaterra, etc., etc.), socialismo de palabra y chovinismo de hecho, se distingue por la adaptación vil y lacayuna de los "jefes" del "socialismo", no sólo a los intereses de "su" burguesía nacional, sino, precisamente, a los intereses de "su" Estado, pues la mayoría de las llamadas grandes potencias hace ya largo tiempo que explotan y esclavizan a muchas nacionalidades pequeñas y débiles. Y la guerra imperialista es precisamente una guerra por la partición y el reparto de esta clase de botín. La lucha por arrancar a las masas trabajadoras de la influencia de la burguesía en general y de la burguesía imperialista en particular, es imposible sin una lucha contra los prejuicios oportunistas relativos al "Estado".
Comenzamos examinando la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado, deteniéndonos de manera especialmente minuciosa en los aspectos de esta doctrina olvidados o tergiversados de un modo oportunista. Luego, analizaremos especialmente la posición del principal representante de estas tergiversaciones, Carlos Kautsky, el líder más conocido de la II Internacional (1889-1914), que tan lamentable bancarrota ha sufrido durante la guerra actual. Finalmente, haremos el balance fundamental de la experiencia de la revolución rusa de 1905 y, sobre todo, de la de 1917. Esta última cierra, evidentemente, en los momentos actuales (comienzos de agosto de 1917), la primera fase de su desarrollo; pero toda esta revolución, en términos generales, sólo puede comprenderse como uno de los eslabones de la cadena de las revoluciones proletarias socialistas suscitadas por la guerra imperialista. La cuestión de la actitud de la revolución socialista del proletariado ante el Estado adquiere, así, no solo una importancia política práctica, sino la importancia más candente como cuestión de explicar a las masas qué deberán hacer para liberarse, en un porvenir inmediato, del yugo del capital.
El Autor
domingo, 22 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

LENIN Y TROTSKY QUE DEFENDIERON REALMENTE


Hace ahora más de treinta años que este libro se publicó por primera vez. Aunque reeditado en 1972 y 1976, lleva años agotado. Fue una respuesta a Monty Johnstone, en aquel entonces un importante teórico del Partido Comunista de Gran Bretaña (CPGB), que en octubre de 1968 publicó una revisión de la figura de León Trotsky en Cogito, el periódico de la Liga Juvenil Comunista (YCL), las juventudes del CPGB. Alan Woods y Ted Grant aprovecharon aquella oportunidad para, en una detallada respuesta, explicar la verdadera relación entre las ideas de Lenin y las de Trotsky, falsificada sistemáticamente por los estalinistas desde que inventaron el "trotskismo" en 1924. Pero este libro no fue un ejercicio académico, sino un llamamiento político a las bases del CPGB y la YCL a descubrir la verdad sobre Trotsky y regresar al programa revolucionario de Lenin: "Es el deber de todos los compañeros de estas organizaciones", afirman los autores, "prepararse teóricamente para las grandes tareas a las que nos enfrentaremos".

LA REVOLUCION PROLETARIA Y EL RENEGADO KAUTSKY


El folleto de Kautsky La dictadura del proletariado, aparecido hace poco en Viena (Wien, 1918, Ignaz Brand, 63 p?gs.), constituye un ejemplo evident?simo de la m?s completa y vergonzosa bancarrota de la II Internacional, de esa bancarrota de que hace tiempo hablan todos los socialistas honrados de todas las naciones. El problema de la revoluci?n proletaria pasa ahora pr?cticamente al orden del d?a en bastantes pa?ses. De ah? que sea imprescindible analizar los sofismas de Kautsky, propios de un renegado, y ver c?mo abjura por completo del marxismo.

Pero ante todo hay que subrayar que quien escribe estas l?neas, desde el mismo principio de la guerra, ha tenido que indicar muchas veces que Kautsky hab?a roto con el marxismo. A ello estuvo consagrada una serie de art?culos, publicados de 1914 a 1916 en Sotsial-Demokrat [1] y Kommunist [2], que apare c?an en el extranjero. El Soviet de Petrogrado ha reunido estos art?culos y los ha editado: G. Zin?viev y N. Lenin, Contra la corriente, Petrogrado, 1918 (550 p?gs.). En un folleto publicado en Ginebra en 1915, y traducido tambi?n entonces al alem?n y al franc?s[3], dec?a yo del "kautskismo":

"Kautsky, autoridad suprema de la II Internacional, constituye un ejemplo sumamente t?pico y claro de c?mo el reconocer el marxismo de palabra condujo, de hecho, a transformarlo en 'struvismo' o en 'brentanismo' (es decir, en la doctrina liberal burguesa que admite una lucha de 'clase' no revolucionaria del proletariado, lo que han expresado con especial claridad el escritor ruso Struve y el economista alem?n Brentano). Lo vemos tambi?n en el ejemplo de Plej?nov. Con manifiestos sofismas se castra en el marxismo su alma revolucionaria viva, se reconoce en ?l todo, menos los medios revolucionarios de lucha, la propaganda y la preparaci?n de estos medios, la educaci?n de las masas en este sentido. Kautsky, prescindiendo de ideolog?as, 'concilia' el pensamiento fundamental del socialchovinismo, es decir, el reconocimiento de la defensa de la patria en la guerra actual, con una concesi?n diplom?tica y ostensible a la izquierda, absteni?ndose al votarse los cr?ditos, declarando verbalmente su oposici?n, etc. Kautsky, que en 1909 escribi? todo un libro sobre la proximidad de una ?poca de revoluciones y sobre la relaci?n entre la guerra y la revoluci?n; Kautsky, que en 1912 firm? el manifiesto de Basilea[4] sobre la utilizaci?n revolucionaria de la guerra que se avecinaba, se desvive ahora por justificar y cohonestar el socialchovinismo y, como Plej?nov, se une a la burgues?a para mofarse de toda idea de revoluci?n, de toda acci?n dirigida a una lucha efectivamente revolucionaria.

La clase obrera no puede realizar su objetivo de revoluci?n mundial si no hace una guerra implacable a esta apostas?a, a esta falta de car?cter, a esta actitud servil ante el oportunismo, a este inaudito envilecimiento te?rico del marxismo. El kautskismo no ha aparecido por casualidad, es un producto social de las contradicciones de la II Internacional, una combinaci?n de la fidelidad al marxismo de palabra y de la subordinaci?n al oportunismo de hecho" (G. Zin?viev y N. Lenin, El socialismo y la guerra, Ginebra, 1915, p?gs. 13-14).

Prosigamos. En mi libro El imperialismo, la m?s nueva etapa del capitalismo escrito en 1916 (aparecido en Petrogrado en 1917), analizaba yo en detalle la falsedad te?rica de todos los razonamientos de Kautsky sobre el imperialismo. All? citaba la definici?n que da Kautsky del imperialismo: "El imperialismo es un producto del capitalismo industrial en un alto grado de su evoluci?n. Se caracteriza por la tendencia de cada naci?n industrial capitalista a anexionarse o a someter regiones agrarias cada vez mayores (la cursiva es de Kautsky), sin tener en cuenta las naciones que las pueblan". Hac?a ver tambi?n que esta definici?n es absolutamente falsa, que es "adecuada" para encubrir las m?s hondas contradicciones del imperialismo, y luego para conseguir la conciliaci?n con el oportunismo. Presentaba mi definici?n del imperialismo: "El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominaci?n de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportaci?n de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todos los territorios del globo entre los pa?ses capitalistas m?s importantes". Demostraba que la cr?tica que Kautsky hace del imperialismo es incluso inferior a la cr?tica burguesa, filistea.

Finalmente, en agosto y septiembre de 1917, es decir, antes de la revoluci?n proletaria de Rusia (25 de octubre - 7 de noviembre de 1917), escrib? El Estado y la revoluci?n. La doctrina marxista del Estado y las tareas del proletariado en la revoluci?n, folleto aparecido en Petrogrado a principios de 1918. En el cap?tulo VI, de esta obra, que lleva por t?tulo El envilecimiento del marxismo por los oportunistas, presto una atenci?n especial a Kautsky, demostrando que ha desnaturalizado por completo la doctrina de Marx, suplant?ndola por el oportunismo, "que ha renunciado a la revoluci?n de hecho, acat?ndola de palabra".

En el fondo, el error te?rico fundamental de Kautsky en su folleto sobre la dictadura del proletariado, consiste precisamente en que desvirt?a de un modo oportunista la doctrina de Marx sobre el Estado, en las formas que he expuesto detalladamente en mi folleto El Estado y la revoluci?n.

Estas observaciones preliminares eran necesarias porque prueban que he acusado p?blicamente a Kautsky de ser un renegado mucho antes de que los bolcheviques tomaran el Poder y de que eso les valiera la condenaci?n de Kautsky.

Obras escogidas de salvador allende


Este libro contiene una selección de escritos preparados por el Dr. Salvador Allende durante el período 1939-1973. Han sido recopilados por Gonzalo Martner G., bajo los auspicios de la Fundación Presidente Allende (España) y se publican en coedición entre dicha Fundación y el Centro de Estudios Políticos Latinoamericanos Simón Bolívar, en Santiago de Chile.

La Fundación Presidente Allende se constituyó en Madrid el 16 de Enero de 1990. Tiene por objeto y finalidad promover las libertades y derechos culturales, cívicos, democráticos, sociales y económicos del pueblo de Chile y de los pueblos de Hispanoamérica, en coherencia con los valores e ideales sustentados por Salvador Allende.

Consecuente con tales propósitos, la Fundación Presidente Allende auspicia la presente publicación. Entre un vasto material de testimonios escritos -discursos, intervenciones parlamentarias, declaraciones de diversa índole formuladas a lo largo de una dilatada actuación pública- se ha tratado de incluir en ella una selección de los de mayor relevancia política y social.

La primera edición de textos escogidos, autorizada por su propio autor y ampliamente traducida (1), ha sido la base de partida de la presente selección. A la misma se han incorporado otros conservados en archivos públicos o privados. El compilador encontró documentos inéditos guardados por personas próximas al Presidente Allende que también se incluyen en este volumen.

La utilidad de la obra que entregamos aparecerá obvia para quienes busquen el pensamiento que inspiró la acción pública de Allende -sin pretender abarcar, ni mucho menos, todo lo por él dicho o escrito-. Debido, en parte, a la carencia de textos fácilmente asequibles, en Chile se han creado confusiones a las que no son ajenos planteamientos y análisis de coyuntural oportunismo. La personalidad es única. Encontrará así el lector los valores morales que presidieron los actos de Allende a lo largo de toda su vida, de una consecuencia singularísima, que cuestionaban tanto la inevitabilidad del capitalismo como sistema, con sus expresiones oligárquicas e imperialistas locales, como de las supuestamente fatales alternativas totalitarias.

Salvador Allende no es una excepción en la historia. Esta nos muestra, en su curso, la multitud paradójica de cambios en los juicios respecto de los personajes que la han hecho. Basta que echemos una mirada a la revolución francesa, cuyo bicentenario se celebró en 1989; respecto de los sucesos y personajes que la protagonizaron y le dieron forma, se dice, en una u otra dirección, que la revolución francesa todavía no ha comenzado o, también, que aún no ha concluido y, con todo, su tenor sirve todavía de norma para las inspiraciones democráticas del hombre. Piénsese en los grandes libertadores de América: los unos, exaltados, los otros destituidos y no pocos perseguidos. La historia, en su curso, revive el pasado y lo recrea.

Para aquellos, que llevados por el espejismo del liberalismo económico, piensan en su retorno ineludible a escala planetaria -magnificado por los mecanismos que la tecno-electrónica facilita, en desmedro de porciones insospechadas de soberanía cedidas a poderes indeterminados, incontrolados o, quizás más torpe, al azar de una sociedad idólatra del lucro- las propuestas de Salvador Allende, fundadas en la subordinación de la racionalidad económica a fines sociales democráticamente establecidos, en la necesidad y viabilidad de un Mundo más solidario e integrado, pueden parecer añejas, sin percatarse de lo fantasmagórico de un modelo de desarrollo material indefinido fundamentado en el consumismo, las desigualdades extremas y la marginación de la gran mayoría de los seres humanos. Para otros, los principios básicos de la solidaridad social, identidad cultural y superación espiritual que deben permear las concepciones políticas, económicas y sociales de y entre los pueblos siguen constituyendo los fundamentos éticos y estéticos -y, a la postre, los únicos viables- que mantienen su vigencia desde que existe conciencia histórica de la huella del hombre sobre el Planeta.

La revolución española


Conforman este libro los principales escritos de Leon Trotsky dedicados al drama revolucionario que represento españa en los años 30

La revolucion traicionada


Este libro fue escrito cuando el poderío de la burocracia soviética parecía inquebrantable y su autoridad indiscutible. El peligro del fascismo alemán atraía naturalmente la simpatía de los medios democráticos de Europa y de América hacia los soviets. Generales ingleses, franceses y checoslovacos participaban en las maniobras del Ejército Rojo y cantaban loas a oficiales, soldados y técnica.
Estas alabanzas eran perfectamente merecidas. El nombre de los generales Iakir y Uborevich, comandantes de las divisiones militares de Ucrania y de la Rusia Blanca, era citado con respeto en las páginas de la prensa mundial. En el mariscal Tujachevski se veía, con toda razón, al futuro generalísimo. En esos momentos, numerosos periodistas extranjeros de “Izquierda” y no solamente del tipo de Duranty, sino también algunos perfectamente conscientes, escribían extasiados sobre la nueva Constitución soviética como “la más democrática del mundo”.