viernes, 26 de febrero de 2010 | By: Nerea Uzquiano

Corazón herido

Mi corazón herido está
y llora muy bajito
para que nadie lo escuche
ni tenga lastima de él.

Ocultar mis ojos quiero
para no tentar a mi corazón,
de manera que no encuentre una salida
y así gotas saladas no probar.

Que se seque por dentro las lágrimas
que nacen en mi corazón
como el amor que en este instante duele y
carcome todo mi sentir.

Sé que no estoy sola,
me acompaña el valor y la fuerza
para olvidar a mi amor que hasta ayer fue.

Doy gracias a este amor
por haberme enseñado a amar,
pero más gracias le daré a Dios
por enseñarme a olvidar.

1 comentarios:

ALFREDO MORS dijo...

Todo el sentimiento o su reflejo que aún perdura en la enseñanza.. El camino del amor y sus estaciones, que a veces se parecen a un Via Crucis.

Publicar un comentario