jueves, 11 de marzo de 2010 | By: Nerea Uzquiano

A mi hermano

El cielo crudo,

la melancolia y el dolor son gemelos.

El aire desborda las miradas

que con incautez observaban el ataud.

A lo lejos se escucha el grito desesperante de la vida

preocupado,

ante la presencia de la tristeza.

El sabor amargo,

el llanto nitido,

el ambiente se cubre de niebla y rigidez

El cielo le tiende una mano

su alma se eleva en eterna paz.

Su cuerpo yace en la tierra

despreocupado y tranquilo,

se rie del mundo

porque su crueldad

NO LO HA DE ALCANZAR!!

2 comentarios:

ALFREDO MORS dijo...

Profundo y muy sentido. Hermosísimo y conmovedor.

Nerea Uzquiano dijo...

Me alegra que te guste. Un saludo

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