viernes, 11 de marzo de 2011 | By: Nerea Uzquiano

Tuvo que ser una madre...

Tuvo que ser una mujer
que con el corazón roto
la que pusiera a pensar
a aquellos que siempre piden
con promesas, nuestros votos.


¿Cómo te puedes sentir

cuando habla la razón

reprimiendo sentimientos,
y en tu rostros está esa huella
de aguantar tanto dolor?



Cuando España entera te escucha

con respeto y admiración,

aquellos que con su ejemplo
nos debieran de dar calor
te miran indiferentes
sin sentir ningún rubor.



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