jueves, 28 de julio de 2011 | By: Nerea Uzquiano

El final de un sueño


Algunos días empiezas a ver como un poquito de luz intenta colarse en tu vida. Empiezas a pensar en eso que algunos llaman suerte y sueñas con que las cosas pueden ser mejores también para ti.

Por desgracia suele ser solo un espejismo.

Tengo una amiga que siempre me dice que con los golpes que me ha dado la vida, no entiende cómo puedo seguir soñando.

Es verdad que la vida me ha dado muchos golpes. Creo que desde los veinte años soy su blanco favorito.

Des pues de mucho tiempo había vuelto a soñar, pero una vez más la realidad se ha empeñado en enseñarme sus nubes y que el sol no está para salir para mí.

Muchos días me siento en el sofá y mirando las cenizas de mi madre, pregunto porque. No sé muy bien a quien se lo pregunto. Si a ella, al mundo o a mí misma.

Sé que he cometido errores, que posiblemente no haya sido la mejor persona del mundo, pero no creo haber cometido ningún pecado tan grande para merecer tanta oscuridad.

Sé que el problema es mío. Tal vez naci en el momento equivocado y en la época equivocada, no lo sé.

Una vez más esa parte soñadora de mi, que algunos dicen que tanto envidian solo me ha provocado dolor. Por una vez me había permitido volver a sentirme querida, deseada… hasta que la vida y el espejo me han hecho ver lo ridícula que puedo llegar a ser en ocasiones.

Cuando la materia prima no es de calidad o esta estropeada y caducada, no hay  ingredientes que lo solucionen. Y esta materia prima, hace mucho que se estropeo.

Hoy quiero dejar de engañarme. Por eso me despido de todos vosotros, porque esto es parte de otro sueño que nunca se cumplirá. El patito feo no se convirtió en cisne.

Cuidaros mucho y soñar por mí. Se despide alguien que soñó que podía llegar a ser una escritora y la vida le demostró que no era nada.

Lo siento yo nunca podre volar

2 comentarios:

Robert dijo...

Simplemente, compañera bloguera, darte un hálito de esperanza desde esta atmósfera virtual. La vida es dura. Desearte que por fin encuentres el camino de la buena dicha. En cambio, escribir, aunque uno no se haga famoso, consigue exponer lo que anida en su alma... No lo dejes nunca. Y si retomas nuevamente este blog, ahí estaremos. Siguiéndote. Un fuerte saludo.

Anonymous dijo...

Yo tambien tengo un sueño, ser escritora. Y como me dedico al oficio de las palabras, te daré una palabra de aliento: saca la sonrisa en este mundo de pena, recuerda amor propio es lo único que puede vencer a todo, y eso se fragua en cada caida, en cada batalla perdida, en la fortaleza de levantarse y seguir respirando aunque duela el mundo. Nerea, vivir es suficiente motivo para luchar por los sueños, y cada caída es una oportunidad para vivir. Ríe siempre que puedas, ríe aunque sea de memoria, pero nunca pierdas la autenticidad de ser tú misma. Si todo esto te cuesta ponerlo en práctica, piensa simplemente una cosa: tienes que vivir cada mañana que te levantes porque la vida de uno es el único tesoro que tenemos y nadie nos lo puede robar. No lo permitas, sé fuerte contra ellos. Con cariño, Ana Belén, desde España.

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