martes, 28 de febrero de 2012 | By: Nerea Uzquiano

No necesito un ¿Por que?

Algunas veces, sentada en mi ordenador, levanto la vista y te veo. Son momentos en los que el mundo desaparece, me olvido de lo que estaba haciendo y solo estas tu. Me sueles preguntar ¿Qué miras? Sin duda una pregunta que tendría una respuesta sencilla: A ti. Pero es mucho más difícil explicar lo que veo. Porque lo que veo es mi agua, mi tierra, mi cielo, mi aire, mi razón de ser, mi alegría, mi preocupación… En definitiva, lo que veo cuando te miro es mi vida. Creo que soy de esas personas que nacen dos veces. Una el 19 de Noviembre de 1977 y otra el 27 de octubre del 2010. No sé que fui antes, no sé qué proyectos tuve, no sé si tuve aciertos o errores. Solo que no pude ser feliz porque tu no estabas allí. Una vez me dijiste lo más bonito que se le puede decir a alguien: Que mi padre desde donde este, te había dado sus alas para que cuidaras de mi. ¿Sabes una cosa? Mi padre nunca se equivocaba en sus decisiones, era una gran persona y un gran hombre que siempre cuido de su familia. Si te dio sus alas es porque sabía que tú me harías feliz. No soy la más simpática, ni la más alta, ni la más guapa, ni la más delgada. No soy una princesa, solo soy yo. Pero algo bueno debí hacer cuando la vida te puso en mi camino en el momento en el que lo hizo. Hemos empezado una vida nueva, con sus alegrías, sus tristezas, sus dificultades… pero sé que todo saldrá bien, porque estás conmigo y no necesito más para sonreír. Por eso me voy a casar contigo y por eso vamos a hacer un futuro juntos, porque te amo por encima de todo y porque aquel 27 de octubre mi vida quedo ligada para siempre a la tuya.

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