lunes, 8 de julio de 2013 | By: Nerea Uzquiano

LAS LAGRIMAS DE ANA (CAPITULO 10)

CAPITULO 10

El segundo paso, en como destrozar mi vida, se iba acercando.

Mire el reloj y vi que eran más de las tres, empecé a ponerme nerviosa, ni tan siquiera iba  a tener el detalle de llegar puntual para que yo pudiera salir de mi problema cuanto antes.

A lo lejos le vi llegar, tranquilo, despacio.
Cuando se acerco me frote la manos nerviosa.

-          ¿Traes el dinero?

Ni un hola, ni preguntarme qué tal me encontraba. Su frialdad me dejaba helada.
Parecía que no sentía ninguna responsabilidad de lo que me estaba ocurriendo. Yo solo era una molestia con la que quería terminar cuanto antes.

-          Si
-          Vamos entonces.

Se subió a la moto y espero que yo hiciera lo mismo.
Al subirme tras el a la moto, sentí un asco inmenso. Tener que tocarle me revolvía las entrañas.
En algo si tenía razón. Lo mejor era terminar cuanto antes con todo el asunto, no soportaba tenerle cerca mas tiempo.

Recorrimos la ciudad a gran velocidad. Mi cabeza no dejaba de dar vueltas a lo que estaba a punto de ocurrir.

No tardamos mucho en llegar, o al menos a mi no me lo pareció.

-          Ya estamos.
-          ¿Aquí?

Mire desolada la vieja fachada.

-          Si, es en el 2º A. Pregunta por Maria y di que vas de parte de Juan Luis.

Le mire como embobada. Juan Luis. Vaya momento para enterarme de su nombre.

-          Pero… ¿No subes conmigo?
-          Claro que no, no quiero verme mezclado en esto.
-          Pero tu…
-          Mira bonita, me has pedido que te ayude y te he traído. Como mucho espero a que salgas.
-          Que generoso
-          Si quieres me largo.
-          No. – Dije asustada.
-          Bien, pues sube. Vamos a terminar con esto cuanto antes.

Subí aquellas escaleras despacio. Llame a la puerta y una mujer obesa, con pinta de sucia me abrió la puerta.

-          Hola
-          ¿Qué busca? – Me pregunto malhumorada
-          Yo… vengo de parte de Juan Luis. – Y le enseñe el dinero.
-          Otra niña rica a la que ha dejado embarazada este chico. Anda pasa.

Así que no era la primera y estaba segura de que tampoco sería la última… si todas eran tan estúpidas como yo de no denunciarle.

Entre y le seguí.

-          Quítate las bragas y túmbate ahí.

La frialdad con la que me hablaba y lo sórdido del asunto me llevaban a obedecer como una autómata. Cualquier persona, hubiera salido corriendo de ese lugar, pero yo solo cumplía con todo lo que me decía.

Mientras ella se preparada yo tenía las piernas cerradas y la vista en el techo, el cual estaba decorado con unas manchas de humedad que añadían mas fealdad a todo el asunto.
¿Qué hacía yo allí?

-          Muchacha, abre las piernas.

Quería decirle que no, quería salir corriendo y gritando que aquel sitio no era para mí. Que mis padres me llevarían a un hospital donde se preocuparían porque tal me encontraba.

Pero no lo hice. Me quede allí y abrí mis piernas mientras gruesas lagrimas rodaban por mis mejillas.

Sentí un dolor intenso, como si un aparte de mi, estuviera siendo arrancada, como si mi alma, estuviera escapando por entre mis piernas. Grite, recuerdo que grite y llore, mientras la mujer trabajaba entre mis piernas.

Ni una palabra de cariño, nada. Estaba sola pasando el peor momento de mi vida.

No sé cuánto tiempo duro, cuando termino me dijo:

-          Espera 10 minutos y te levantas. – Salió de la sucia habitación dejándome allí con las piernas abiertas

Me fui incorporando y el panorama que fui viendo era desolador. Debajo de mi una sucia sabana, manchada de sangre y mi lado varias toallas con sangre también.

Me puse de pie como pude, sentía tal dolor que apenas podía caminar.
Me acerque a la mujer, le pague y salí sin despedirme. Cuando llegue a donde Juan Luis, solo me pregunto:

-          ¿Ya?
-          Si
-          Vamos.

Subí a su moto y salimos de aquel lugar.

2 comentarios:

Idolidia Glez dijo...

Solo un comentario...Tratar de que no vuelva a ocurrir..y procurarse una vida hermosa...es bueno para el espiritu. Un beso y abrazo amiga.y mucha suerte.

Nerea Uzquiano dijo...

No es una novela autobiográfica ¿Eh? jajajajaja
Bienvenida a mi casita :)

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