viernes, 20 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

COLECTIVIDADES LIBERTARIAS EN ESPAÑA


ntes se publicó en italiano en 1952 con partes aún inéditas con el título Né franco né Stalin (le collettività anarchiche spagnole nella lotta contro Franco e la reazione staliana) , luego en francés con matices nuevos en 1971 Espagne libertaire 36-39.

Los lectores disponen con esta edición de tres fuentes para percatarse de la envergadura de la autogestión española : Enseñanzas de la revolución española de Vernon Richards, y La CNT en la revolución española de Peirats. Dejamos aparte 1os estudios de Bolloten y Thomas, limitados, aunque interesantes.

La obra de Leval reúne dos aspectos generalmente difíciles de relacionar : el estudio y el testimonio, pero, y en parte gracias a ello, lectura queda siempre interesante. El autor tuvo el privilegio de recorrer muchos colectivos de la España revolucionaria Nos da una visión serena, no exenta de algunos toques críticos.

Leval insiste con razón sobre el papel extraordinario de los militantes en el terreno durante su vida prepararon o participaron en el impulso popular global de la autogestión :

"La revolución social que tuvo lugar en aquella época no se originó en la decisión de los organismos directores de la CNT o de esloganes lanzados por militantes y agitadores públicamente en vista. (...) Ocurrió espontánea y naturalmente, no (evitemos la demagogia) porque el pueblo en general se hubiera convertido de súbito en hacedores de milagros (...) sino porque, y vale la pena repetirlo, entre la gente había una minoría activa, fuerte, guiada por un ideal que seguían desde hacía años la lucha iniciada en tiempos de Bakunin" (cap. La situación revolucionaria)

Ojo : retraduzco libremente de la edición inglesa.

Leval piensa que en Aragón donde las milicias libertarias eran numeros, éstas tuvieron un papel mínimo, cuando no negativo ya que vivían en parte a expensas de las colectividades. Todo el esfuerzo provino de los militantes que tomaron iniciativas

"con una capacidad táctica a menudo del todo extraordinaria" (o.c.).

No pocos capítulos del libro son estudios muy preciosos como La socialización de la medicina, Los acuerdos, Elda, Rubí, Lérida, etc. Los aspectos agrícolas, industriales y las empresas de servicio aparecen y se observa cómo cada estructura tenía sus particularidades y su evolución, dentro del esquema autogestionario.

Varios aspectos merecen un estudio aparte, como las dificultades de las relaciones entre el individuo y el trabajo en una nueva sociedad :

"Por supuesto algunos habrían preferido quedarse en la cama, pero les era imposible trampear (Binéfar). No había lugar en las reglas para solicitud de libertad personal o para la autonomía del individuo (Andorra). Los obreros de la construcción trabajaban con entusiasmo. Habían empezado por aplicar la jornada de ocho horas, pero los campesinos advirtieron que ellos hacían una de doce horas" (Esplús).

Además hay juicios del autor que chocan :

"la sicología, la generosa naturaleza rusa [Para Bakunin, pero Lenin también era ruso ...], predicando el evangelio libertario, la buena nueva" (Los hombres y las luchas),

pero son pocos y no llegan a deformar el mensaje de Leval.

Más curiosa es la postura de Leval convencido muy temprano de que los anti-fascistas acabarían perdiendo la guerra ( Materiales por una revolución ), se dedicó a recoger para el porvenir los resultados de este experimento único.Y Leval confiesa que de cara a los colectivistas :

"tuve que esforzarme para darles confianza con palabras esperanzadoras" (Fraga).

No me gusta esta hipocresía de Leval, una especie de visión de turista contemplando los esfuerzos de vivir de condenados a muerte. ¿Qué había que hacer ? Evitar la demagogia.

Justamente, aquí aparecen dos Leval. El que tiene un excelente capítulo La colaboración política con la frase :

"El paseo por las vías del poder resultó enteramente negativo."

El otro Leval que durante la guerra civil predicaba lo contrario. Al llegar de Buenos Aires a España, publicó en Solidaridad Obrera, La disciplina, condición de victoria (27-11-36 p.8), en febrero de 1937 participó en una conferencia con M.R. Vázquez (gran partidario de 1a participación gu- bernamental) y en Francia en noviembre de 1937 en Le Libertaire abogaba por la renuncia al programa anarquista durante la duración de la guerra. También, Leval publicó artículos de tipo práctico como Pequeño propietario y pequeño comercio, Nuestro programa de reconstrucción, Fundemos cooperativas, etc.(Solidaridad Obrera : 12-12-36 p.4, 27-12-36, 10-2-37 p.6).

Importante era esta toma de posición en favor de la CNT gubernamental porque antes de 1a guerra escribió libros sobre la reconstrucción social, con el espíritu de La conquista del Pan de Kropotkin, adaptados a la época. Los colectivistas, muchos de ellos, le conocían por sus escritos y si Leval hubiera defendido en aquel entonces la postura que tiene en su libro, por cierto, la oposición a las desviaciones habría sido mayor.

Es imprescindible agregar unos fragmentos de Principios y enseñanzas de la revolución española (de la edición italiana) :

1° El principio jurídico de las colectividades era completamente nuevo. No eran ni el sindicato ni el municipio, en el sentido tradicional de las palabras, ni tampoco el municipio de la edad Media. (...)

3° La solidaridad aplicada al extremo era la norma general de las colectividades agrarias. No sólo se había establecido el derecho de todos a la vida, sino que en las federaciones comarcales se cumplía siempre más el principio del apoyo mutuo, con el superavit común, de que gozaban los pueblos menos favorecidos por la naturaleza. En Castilla se estableció para esta finalidad la Caja de Compensación. En el campo industrial parece haberse iniciado en Hospitalet, en los ferrocarricales catalanes, y más tarde se aplicó en Alcoy. Se habría generalizado más si los pactos con los otros partidos no hubieran impedido de socializar abiertamente desde los primeros días.

4° Una conquista de enorme importancia se había logrado : el derecho de la mujer a la vida, sea cual fueran las funciones sociales. En casi la mitad de las colectividades agrarias, el salario que se le atribuía era inferior al del hombre, en la otra mitad era equivalente ; diferencias que se explican teniendo en cuenta que pocas veces la mujer joven vivía sola.

16° las colecttividades no fueron la obra exclusiva del movimiento libertario. Algunas aplicaron principios jurídicos netamente anarquistas, eran a menudo creaciones espontáneas de personas alejadas de este movimiento (libertarias sin saberlo). La mayor parte de las colectividades de Castilla y Extremadura fueron obras de campesinos católicos y socialistas, inspirados o no por la propaganda de militantes anarquistas aislados. A pesar de la oposición oficial de su organización, muchos miembros de la UGT entraron en las colectividades o las organizaron ; y también los republicanos sinceramente deseosos de realizar la libertad y la justicia.

Para la visión de Leval de la industria autogestionada, ver fragmentos de su folleto en italiano en mi libro.

(Cienfuegos Press, N°1, 1976)

Frank MINTZ

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