sábado, 21 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

Contrato Social


La marcha de la razón entusiasma a los hombres de conocimiento que alcanzan a vislumbrar un fin superior en el horizonte histórico, a medida que arrean esta caravana de la inteligencia. Pero en esta época de grandes pensadores, de hombres encumbrados sobre los hombros de gigantes aparece una voz discordante, un espíritu luminoso pero huraño, un sujeto clarividente en sus intensiones aunque atrapado, al mismo tiempo , en un agrio pesimismo histórico. Con igual lucidez que sus contemporáneos, Jean-jacques Rousseau, , tantea el camino racional del que desconfía, sospechoso de las posibilidades de culminar con éxito la carrera del saber. En pugna con Diderot, Voltaire y otros hombres de sus días, Rosseau lucha con igual furor por liberar a los hombres en su ejercicio político e intelectual." "... no siempre espera ver una culminación particularmente del elevado proyecto de la razón." "¿hasta qué punto el conocimiento nos ha hecho más libres?" "Qué bondades entraña esta emancipación mediante el uso de la inteligencia?"

No es de mi potestad el acortar tanta sapiencia filosófica que anida de forma natural en ésta excelente obra, que transciende hasta nuestros días como luz que alumbra en este mundo de globalización hastiante, como un objeto – lugar donde se pueda filosofar de la vida, en sus bienes jurídicos esenciales de todo estado y este es sin duda trata muy bien de los bienes jurídicos de la humanidad. La libertad, asunto esencial, por medio del cual Jean-Jacques Rousseau (JJR) inicia sus paradojas para dar respuesta a la identificación de la voluntad individual (el libre albedrío) con la voluntad general. La libertad individual que emana de la voluntad general es el de ser libre. Para JJR la libertad no es sinónimo de ausencia de restricciones, es mejor el ejercicio de imponerse las propias reglas. Tampoco es escoger entre ser libre o estar sometido a la ley, entonces la ley existe para permitir la libertad. "las leyes no son otra cosa, que las condiciones de la asociación civil. El pueblo sometido a las leyes debe ser el autor de las mismas" (JJR)

Asunto muy personal, es que existen lecturas donde desde la primera palabra, llena, satisface y te hace sentir que creces, que avizoras nuevos campos ricos en el saber, el tiempo de lectura es entonces un placer, un mangar que necesitan nuestros sentidos para mejorar su contundencia y fiabilidad. Fiabilidad y contundencia que indudablemente ha de necesitarse en cualquier instante de nuestra pasajera vida, por ello me permito cumplir con la misión de tratar de resumir esta obra desde mi punto de vista muy personal.

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