lunes, 23 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

La leyenda de Aitor


Hoy pretendo contar una historia muy curiosa, pese a mis limitados conocimientos de historia. Os sonará el nombre 'Aitor', es un nombre en euskera pero según tengo entendido está extendido por tierras castellanoparlantes. Quizás alguno de vosotros se llame Aitor. Pues bien, querido amigo Aitor, que sepas que tu nombre es falso. No existe, o no debería existir, al menos. Invéntate un nombre, el que sea, lo primero que se te ocurra. Pues bien, simplemente no tendría la misma validez que Aitor porque éste tiene mucha más tradición detrás. ¿Por qué? - te preguntarás consternado. Pues porque el nombre surge de una leyenda creada por un error de lectura, o de escritura, quién sabe. ¿A qué se debe el error?

Sabréis de la existencia de los fueros, estos tuvieron más repercusión e importancia en Eusal Herria porque fueron los más duraderos y posiblemente los que más privilegios otorgaban. No serían abolidos hasta 1876, por Cánovas del Castillo.

Fernando el Católico jurando respetar los fueros de Bizkaia.

Uno de estos importantes privilegios era que cualquier vasco tenía el derecho de no pagar impuestos al rey, ni siquiera al cacique. Esto se debía a que todos los vascos eran nobles, es decir, había 'kaparetasun unibertsala' o 'hidalguía universal'. Aquí viene lo interesante. Hidalgo o gentilhombre en euskera se puede traducir como kapare, que sería la forma común de llamarlo, o también como aitonen seme/alaba. Aitonen seme/alaba no significa 'hijos/as de los abuelos' como algún vascoparlante habrá pensado, por lo visto viene de 'aita onen seme/alaba', es decir, 'hijos/as de buenos padres' (padres en este caso no quiere decir padre y madre, sino sólo el género maculino).

Analizando algún texto referente a este título que los vascos poseían, el historiador vascofrancés Agustín Xaho (1811-1858) cometió el fallo de leer Aitonen seme como Aitorren seme, es decir, hijos de Aitor. A raíz de esto inventaría una historia que, pese a sus obras escritas, posiblemente sería lo que más fama le otorgaría, la Leyenda de Aitor, el padre de todos los vascos. Esta leyenda se difundiría definitivamente gracias a el libro 'Amaya o los vascos del siglo VIII', escrito por Francisco Navarro Villoslada en 1879, que hacía claras alusiones al término y la leyenda.

Agustín Xaho

Desafortunadamente, no he podido encontrar mucho sobre la leyenda. He leído un fragmento realmente interesante, pero de Aitor habla bien poco, aunque se puede ver la connotación católica de la leyenda, algo muy normal en un escritor vasco. Habla mucho del euskera y del origen de varias palabras, así como de culturas de las etnias peninsulares.

Así que ya sabéis, el nombre Aitor no es debido ninguna religión (aunque pretendía serlo), ni una traducción hecha por Sabino Arana y Koldo Elizalde, ni un monasterio, ni nada que haga que dicho nombre sea usado por personas comunes. Aitor es ni más ni menos que el primer vasco ;)

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