miércoles, 11 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

La mujer habitada


Lavinia una joven arquitecta, perteneciente a una familia de clase alta y costumbres conservadoras, necesita tomar distancia de sus padres, en busca de definir su identidad y concretar en un estilo de vida independiente su condición de " feminista". Formada en Francia, a su regreso se radica en la casa que hereda de una tía e inicia su carrera con las expectativas comunes a su condición y edad. El lector es testigo de un proceso de lenta transformación del personaje, quien sin perder su postura feminista, comienza a tomar contacto con el mundo que la rodea, a ver lo que antes miraba sin ver. A transitar de la búsqueda de un ser propio a la de un ser entre y con los demás. Hay un universo desconocido en las cosas que creía conocer, existe otra mirada posible. Asiste a sus contradicciones, a su desconcierto, y a un progresivo desdibujarse de su imagen a cada paso que da en el mundo de lo real. De la tensión fantasía-realidad, resulta dolor, impotencia, miedo, y una suerte de rabia contenida que la confrontan a diario con la toma de decisiones éticas y morales en su camino de maduración, e involucramiento con el entorno social en la que está inmersa. Lavinia, no sólo advierte lo descarnado e injusto de las condiciones reales de existencia, también entiende la necesidad de intervenir, de convertirse en sujeto activo del cambio. El texto mantiene siempre un alto nivel de interés y posee una intensidad descriptiva que le otorga un carácter de fuerte realismo, a tal punto que es posible reconocer acontecimientos históricos relacionados con las luchas populares y movimientos de liberación en la Nicaragua de Somoza. Coexiste con este crudo realismo una profunda obra poética, que Belli coloca en el territorio de lo mágico, en el escenario de lo ancestral, de lo arcaico que conforma su esencia y la del colectivo popular. Discurre el texto en dos planos históricos, que dialogan y que apuntan a fusionarse. No se coloca al pasado en la posición de lo ya acontecido y superado, no es una mirada retrospectiva a la que aspira Gioconda, sino a darle al ayer una condición de presente, de actualidad y hasta de urgencia. Esta alegoría a una " memoria histórica" hace de la lucha de Lavinia el futuro de otras posibles batallas, rescatando cada "herida" como un paso hacia un objetivo final y superador. Itza (Gota de Rocío) perteneciente a la última generación de resistencia indígena contra la conquista española, encarna aquella lucha inaugural, que no cesa. Como un río que ha permanecido sosegado cinco siglos, despierta hecha fruto en un naranjo crecido en el jardín de Lavinia. Acompaña, inspira y aún critica y se lamenta por cada gesto, cada acción de esa "otra mujer" del hoy, la que se convierte en un espejo en el que Itza puede evocar sus combates y los de su pueblo. No se plantea una "ocupación" de un personaje en otro, sino un diálogo susurrado, que se mantiene en el lenguaje de la historia, de la tierra y los sueños. Este costado "mágico" de la obra muestra la fina poesía de Belli, tan rica en matices como la geografía que sirve de escenario a su obra: exuberante, dulce y cargada de riquísimas leyendas y simbolismos. La Mujer Habitada da cuenta de un feminismo que no renuncia a la sustancia del ser mujer: el amor, la maternidad y una posición de gran respeto por la vida son expuestos como valores relevantes. La novela muestra una continua dialéctica entre la necesidad de cambio, la revolución y la del ejercicio de la lucha revolucionaria, como si entre ambos se abriera una brecha, que sólo se puede superar con sufrimiento y dolor. Subyace en cada incertidumbre ética, la idea fuerza de que la libertad solo se alcanza a través de la acción, es esta la que nos constituye en seres humanos y no en meros expectadores de una realidad que como un sino trágico e inevitable, nos resignamos a aceptar. La mujer de G.Belli está preñada de un futuro mejor, como lo estuvo Itza, futuro quimérico sino se modifican radicalmente las condiciones de vida de los pueblos, de otra forma solo la violencia volverá a ejercer su rol de partera de la historia.

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