domingo, 22 de febrero de 2009 | By: Nerea Uzquiano

Obras escogidas de salvador allende


Este libro contiene una selección de escritos preparados por el Dr. Salvador Allende durante el período 1939-1973. Han sido recopilados por Gonzalo Martner G., bajo los auspicios de la Fundación Presidente Allende (España) y se publican en coedición entre dicha Fundación y el Centro de Estudios Políticos Latinoamericanos Simón Bolívar, en Santiago de Chile.

La Fundación Presidente Allende se constituyó en Madrid el 16 de Enero de 1990. Tiene por objeto y finalidad promover las libertades y derechos culturales, cívicos, democráticos, sociales y económicos del pueblo de Chile y de los pueblos de Hispanoamérica, en coherencia con los valores e ideales sustentados por Salvador Allende.

Consecuente con tales propósitos, la Fundación Presidente Allende auspicia la presente publicación. Entre un vasto material de testimonios escritos -discursos, intervenciones parlamentarias, declaraciones de diversa índole formuladas a lo largo de una dilatada actuación pública- se ha tratado de incluir en ella una selección de los de mayor relevancia política y social.

La primera edición de textos escogidos, autorizada por su propio autor y ampliamente traducida (1), ha sido la base de partida de la presente selección. A la misma se han incorporado otros conservados en archivos públicos o privados. El compilador encontró documentos inéditos guardados por personas próximas al Presidente Allende que también se incluyen en este volumen.

La utilidad de la obra que entregamos aparecerá obvia para quienes busquen el pensamiento que inspiró la acción pública de Allende -sin pretender abarcar, ni mucho menos, todo lo por él dicho o escrito-. Debido, en parte, a la carencia de textos fácilmente asequibles, en Chile se han creado confusiones a las que no son ajenos planteamientos y análisis de coyuntural oportunismo. La personalidad es única. Encontrará así el lector los valores morales que presidieron los actos de Allende a lo largo de toda su vida, de una consecuencia singularísima, que cuestionaban tanto la inevitabilidad del capitalismo como sistema, con sus expresiones oligárquicas e imperialistas locales, como de las supuestamente fatales alternativas totalitarias.

Salvador Allende no es una excepción en la historia. Esta nos muestra, en su curso, la multitud paradójica de cambios en los juicios respecto de los personajes que la han hecho. Basta que echemos una mirada a la revolución francesa, cuyo bicentenario se celebró en 1989; respecto de los sucesos y personajes que la protagonizaron y le dieron forma, se dice, en una u otra dirección, que la revolución francesa todavía no ha comenzado o, también, que aún no ha concluido y, con todo, su tenor sirve todavía de norma para las inspiraciones democráticas del hombre. Piénsese en los grandes libertadores de América: los unos, exaltados, los otros destituidos y no pocos perseguidos. La historia, en su curso, revive el pasado y lo recrea.

Para aquellos, que llevados por el espejismo del liberalismo económico, piensan en su retorno ineludible a escala planetaria -magnificado por los mecanismos que la tecno-electrónica facilita, en desmedro de porciones insospechadas de soberanía cedidas a poderes indeterminados, incontrolados o, quizás más torpe, al azar de una sociedad idólatra del lucro- las propuestas de Salvador Allende, fundadas en la subordinación de la racionalidad económica a fines sociales democráticamente establecidos, en la necesidad y viabilidad de un Mundo más solidario e integrado, pueden parecer añejas, sin percatarse de lo fantasmagórico de un modelo de desarrollo material indefinido fundamentado en el consumismo, las desigualdades extremas y la marginación de la gran mayoría de los seres humanos. Para otros, los principios básicos de la solidaridad social, identidad cultural y superación espiritual que deben permear las concepciones políticas, económicas y sociales de y entre los pueblos siguen constituyendo los fundamentos éticos y estéticos -y, a la postre, los únicos viables- que mantienen su vigencia desde que existe conciencia histórica de la huella del hombre sobre el Planeta.

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