martes, 3 de marzo de 2009 | By: Nerea Uzquiano

CREER QUE SE CREE de Gianni Vattimo


La caída de un pensador es un espectáculo triste, por mucho que caiga con cierta gracia y cierta inteligencia. Aquel que había sido capaz de entender a Nietzsche, de pronto regresa a un catolicismo inventado por él mismo, que no es el catolicismo de Benedicto XVI, pero que, sin embargo, concilia con él, redefiniendo un cristianismo que no tiene nada que ver ni con su historia ni con su presente. El espectáculo de un hombre aterrado porque finalmente debe enfrentarse a la posibilidad de la muerte. Es el último estertor de un pensamiento cristiano "posmoderno", que ya ni siquiera se atreve a afirmar su verdad, sino tan solo su necesidad o, incluso, su mera comodidad.

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