domingo, 29 de marzo de 2009 | By: Nerea Uzquiano

La conjura de los necios




La conjura de los necios de John Kennedy Toole es el título que llevó al propio escritor al suicidio por el poco éxito que habían tenido sus trabajos para la época en la que se encontraba. Fue después de muerto, cuando su madre al fin consiguió convencer a una editorial para que esta novela viese la luz, y desde aquella se ha convertido en un auténtico best-seller. Cierto es que algunos best-sellers se convierten en grandes campañas de marketing que te procuran vender un producto sin contenido, pero con La conjura de los necios no es el caso (ganó el premio Pulitzer y el de mejor novela extranjera en Francia).

Toda la novela se tiñe de un humor elegante, agudo, sarcástico, absurdo y ácido al mismo tiempo. La ambientación tiene lugar en la ciudad del jazz, Nueva Orleans. Su personaje, Ignatius Reilly, es uno de los más entrañables de toda la literatura universal (algunos incluso lo han puesto a la altura de don Quijote). Se trata de un incomprendido de la sociedad, una persona de treinta y tantos años en paro que vive con una madre borracha y que intenta cambiar su “visión” del mundo escribiendo en cuadernos Gran Jefe desde su habitación, sus pensamientos distan bastante de los del resto, lleno de teorías alienadas y de una percepción única de la realidad. Pero un día se ve obligado a buscar trabajo para poder pagar los gastos provocados por su madre tras haber tenido un accidente de coche mientras conducía en estado ebrio.

A partir de aquí comienza una parodia de la sociedad norteamericana y en concreto de la clase media. Para Ignatius el mundo se debe juzgar sobre cuatro pilares: la teología, la geometría, el buen gusto y la decencia. Uno se pregunta hasta qué punto Ignatius está equivocado y quién puede librarse de ser catalogado como necio. Su atípica personalidad permite contrastar la de los demás personajes supuestamente "normales" y al igual de atrayentes que el principal: Myrna Minkoff, la supuesta novia de Ignatius, cuya visión de todo es radicalmente antagónica a la suya y con la que mantiene una relación de amor/odio, los dueños de una fábrica de pantalones junto con sus empleados que recuerdan a la comunidad negra trabajadora de las zonas del Mississippi, gays alocados y lesbianas violentas, chicas de la noche, policías incompetentes y reprimidos como el teniente Marcuso, un abuelo fascista, una mujer senil, marujas, y el barrendero Jones, al que el autor le atribuye una forma de hablar muy cómica con la que ironiza hasta extremos insospechados. Con la conjura de los necios, sientes pesimismo y diversión por partes iguales, pero de lo que no cabe duda es que su argumento atrae desde el principio.

Lo que todavía no comprendo es como no han hecho una película sobre La conjura de los necios, aunque a veces, viendo lo que ocurre con las películas basadas en grandes obras, es mejor dejar las cosas como están. Una página muy completa sobre esta novela es la siguiente: http://blogs.ya.com/psicocamaleones/

1 comentarios:

Graciela dijo...

Lo leí hace un par de años gracias a una recomendación que fue muy acertada.Mezcla de humor,ironía y a veces repugnancia esconde mucho para pensar.

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