martes, 31 de marzo de 2009 | By: Nerea Uzquiano

La senda del perdedor



Bukowski es uno de mis antihéroes favoritos dentro de la literatura universal, sus obras pertenecen a la llamada generación beat, una corriente asociada a los escritores estadounidenses de los años 40 (entre los que destaca también Henry Miller) cuyas obras gozaban plenamente de libertad sexual, filosofía y rechazo de los valores estadounidenses clásicos. Bukoswki era erótico, escatológico, y novedoso en su literatura. Algunos lo detestan por su crudeza y "Vulgaridad" ... Pero aquellos que lo critican son los mismos hipócritas que Bukowski denuncia.

La senda del perdedor es una novela autobiográfica que nos relata la infancia, adolescencia y juventud de Henry Chinaski en Los Angeles durante los años de la depresión y de la segunda guerra mundial. Otros personajes son un padre en paro que finge todos los días acudir al trabajo por eso de las buenas apariencias, una madre que es abofeteada por el padre de Chinaski, pero que sin embargo está siempre a favor de su marido en todas las decisiones y por lo que parece, ambos sienten cierta indiferencia hacia él mismo. Un mundo de jefes, un tío a quien busca la policía, una dulce enfermera, compañeros marginados, superiores aterrorizados por otros superiores...

Henry tiene que aprender las reglas implacables de una durísima supervivencia. Para él todo es difícil, sobre todo relacionarse con la gente, ¿para qué? Es mejor no tener amigos, despues de todo nadie ha sido nunca amable con él y más tarde o más temprano le traicionará o ignorará, por ello tiene que intentar ser el más duro, el más malo, no tiene que querer a nadie, salvo a su querido compañero de aventuras, el alcohol. Lo bueno del libro es que que da esa visión de la América de la posguerra desde el punto de vista de los pobres, los desgraciados, pero sin autocompadecerse de su situación. Es el lector el que acaba compadeciéndose, no el escritor el que escribe como "terapia".

Para mí es su mejor libro, lo he leído más de una vez porque es de esas novelas que te enganchan desde el principio hasta el final a pesar de la simpleza de las historias o la estructura en la que está narrada, o su vocabulario vulgar (que no deja de ser la pura realidad) la mayoría de las veces, pero a todo esto incluso se le acaba cogiendo cariño. Pero sobre todo te hace ver la soledad y la angustia de aquellos que no tienen a donde aferrarse, de aquellos que se sienten solos y que quieren estar solos porque no saben como sentirse acompañados y prefieren la soledad a que alguien les pueda hacer daño.

Desde mí más humilde opinión, Charles Bukowski era un ganador.

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