martes, 21 de abril de 2009 | By: Nerea Uzquiano

AGAMENÓN de Esquilo


Es más bien un recuerdo que una novedad, pero las cosas por sabidas se callan y por calladas se olvidan. En el origen mismo de lo que hoy conocemos como teatro y literatura se nos aparece el viejo Agamenón.

Clitemnestra no ha podidio olvidar el sacrifico de Ifigenia y al final de la terrible guerra de Troya espera con calma el regreso de su marido para vengar la muerte en sacrificio de su hija, la cual no está dispuesta a perdonar por mucho que hubiera sido la voluntad de los dioses.

Casandra, transformada en botín de guerra y conocedora del futuro sabe que le espera su propia muerte y lanza las profecías certeras que siempre encuentran oídos escépticos. El comienzo de la primera de las trilogías del mundo occidental requiere ser visitado e invitarnos a continuar con La Orestíada.

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