domingo, 17 de mayo de 2009 | By: Nerea Uzquiano

El origen de la tragedia


Opera prima de Friedrich Nietzsche, El origen de la tragedia es una
obra intrépida y chispeante, llena de arrojo intelectual y entusiasmo
juvenil, que desconcertó y fue malinterpretada por sus contemporáneos.
El propio Nietzsche la calificó quince años después como "un libro
imposible" por la ambigüedad de su estilo. En ella, el joven
catedrático universitario de Filología Griega enfocaba un problema en
apariencia de corte académico y filológico como el de los orígenes de
la tragedia griega. Pero lo hacía con tal audacia en su planteamiento,
que su tesis traspasaba los límites de la filología clásica para
ofrecer una visión metafísica y existencial del arte como producto de
la tensión, la alternancia y la fusión de dos principios opuestos: lo
apolíneo y lo dionisíaco, luz y oscuridad, razón e instinto, serenidad
y embriaguez, orden y caos. El resultado fue una obra fascinante,
notablemente híbrida y con una temeraria capacidad imaginativa,
construida con datos filológicos y arqueológicos pero vivificada de un
extremo a otro por un empeño filosófico. "En todo caso -escribió su
autor- aquí habla una voz extraña, el apóstol de un dios desconocido,
pertrechado provisionalmente con el birrete de doctor; habla aquí el
espíritu repleto de exigencias nuevas y aún inominadas, una memoria
hinchada de interrogantes, de observaciones, de obscuridades; aquí
habla algo como un alma mística, un alma de ménade que, atormentada y
caprichosa, y casi irresoluta sobre si debe escaparse o entregarse,
balbucea en cierto modo un extraño lenguaje".

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