lunes, 29 de junio de 2009 | By: Nerea Uzquiano

El arbol de la ciencia


La obra es buena. Reune muchos puntos para ser incluida dentro de las grandes y además tiene una ventaja: es amena, como casi todo lo de su autor. Se trata de una obra de las llamadas de "aprendizaje", de camino, pues en ella vemos a un joven desde su ingreso en la Facultad de Medicina hasta su entrada en la madurez.
Con ese estilo impresionista tan barojiano, vemos a un personaje que piensa, que evoluciona, que reflexiona sobre los temas más profundos y vitales. Además, nos encontramos con un narrador en tercera persona soberbio, donde un Baroja muy crítico se entremete para dar una visión muy fidedigna de la sociedad de entonces.
Una cosa es importante destacar: Para bien o para mal, tal vez más para esto segundo, es una obra bastante actual. Podríamos extrapolar esa crítica social a nuestros días y nos daríamos cuenta de que muchas cosas han variado muy poco.
Es lo que tienen las grandes obras, esas que captan el espíritu, que van más allá de la simple anécdota, siempre son interesantes.

1 comentarios:

Tagen_Ata dijo...

Dos tipos característicos Aracil y Montaner. La empecé a leer hace unos años por curiosidad, en el instituto, la dejé a medias. Sería un buen momento para retomarla.

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