martes, 14 de julio de 2009 | By: Nerea Uzquiano

Un bonito recorrido por la Albufera



El Parque Natural de la Albufera de Valencia, con 21.000 hectáreas de superficie, constituye uno de los espacios naturales más representativos e interesantes de la Comunidad Valenciana, y se ha reconocido su valor en el ámbito nacional e internacional, constituyendo un magnífico ejemplo de la interacción hombre-naturaleza en la generación de paisajes y formas de vida de excepcional valor e interés.
La Albufera de Valencia, localizada a unos 15 kilómetros del extremo sur de la ciudad de Valencia, constituye el mayor lago de la Península Ibérica. En torno al lago de la Albufera, antiguo golfo marino cerrado por una restinga o cordón litoral y alimentado por las aguas dulces de barrancos, acequias y surgencias denominadas ullals, se localiza uno de los paisajes humanizados tradicionales más interesantes del mediterráneo español y una de las áreas de mayor valor ecológico de la península.
El lago fue más extenso en el pasado pues, por una parte, tiende a colmatarse y, por otra, los cultivos de arroz le han ido restando superficie. En la actualidad puede estimarse su superficie en unas 2.800 hectáreas.
El lago propiamente dicho, pertenece en su totalidad al término municipal de Valencia, lindando con los términos de Alfafar, Albalat de la Ribera, Algemesi, Beniparrell, Massanassa, Catarroja, Albal, Silla, Sollana, Sueca, Sedavi, Cullera; por el este, la separa del Mediterráneo una estrecha franja arenosa de unos 1.200 metros cubierta de pinares de alepo y monte bajo conocida como la Dehesa de El Saler, que constituye el dique natural de la laguna.
A través de esta faja costera se abren los tres canales de desagüe o "golas" (de El Pujol, El Perellonet y El Perello) que regulan mediante compuertas el nivel de las aguas del lago y permiten la inundación de las aproximadamente 18.000 hectáreas de terrenos limítrofes que se dedican al cultivo de arroz.
Los alrededores del lago estuvieron siempre escasamente poblados por la dificultad de cultivo de las tierras y la incidencia del paludismo. El primer núcleo habitado fue muy probablemente El Palmar, habitado por pescadores que, cuando la crecida de las aguas impedía sus trabajos, se retiraban a sus viviendas o huertos en tierra firme.
El arrozal constituye un sistema fundamental para la conservación de la riqueza biológica del Parque puesto que sustenta una vegetación y fauna invertebrada asociada que constituye la base trófica de numerosas especies de vertebrados, principalmente aves. El arrozal constituye un ambiente complementario al del lago como área de alimentación y vital durante el período invernal y los pasos migratorios.
En el otro extremo de la Albufera, más próximo a Valencia, se localiza otro núcleo tradicional: el Saler. Las mejores comunicaciones, su proximidad a la ciudad de Valencia y la existencia de buenas playas han condicionado un mayor dinamismo económico que ha transformado lo que fue un pequeño núcleo en un centro turístico de primer orden.
En las últimas décadas del siglo XX, sin embargo, lo que fue una zona eminentemente rural se ha convertido en una de las áreas más dinámicas de la Comunidad Valenciana, con la consiguiente generación de importantes conflictos con la conservación de este espacio natural. Así, los núcleos que rodean al lago han experimentado un fuerte crecimiento (consecuencia del desarrollo agrario, turístico o industrial) aumentando la presión urbanística, humana e incrementando la contaminación sobre el espacio natural, principalmente del agua. La intensificación de la agricultura y la transformación de cultivos tradicionales han generado conflictos en relación con el agua principalmente, y el aterramiento de terrenos húmedos; asimismo la creciente afluencia de visitantes y la presencia de enclaves costeros turísticos de importancia han dado lugar igualmente a problemas ambientales importantes.
Una visita que bien merece un 7. El paseo en barca por su lago fue increible con unas vistas preciosas.

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