lunes, 17 de agosto de 2009 | By: Nerea Uzquiano

La trilogía de Nueva York


El primer relato (Ciudad de cristal), comienza con una llamada de teléfono al escritor de novelas de misterio Quinn (firmadas con el seudónimo William Wilson, como el personaje de Poe) de alguien que pregunta por el detective Paul Auster (como el autor de la trilogía). Y acaba con Quinn contándolo todo en un cuaderno rojo tras abandonar identidad y horarios, convertido en un vagabundo sin sombra. alguien que se niega incluso a dormir, refugiado primero en un contenedor de basura y luego en una casa abandonada. Dejando atrás el pasado para siempre (¿existe otra forma de dejarlo atrás?).
El segundo relato (Fantasmas) comienza casi igual que el primero: alguien encarga un caso a un detective. Sólo que aquí ese alguien es anónimo y se lo encarga a un detective también anónimo. Y el caso consiste en seguir los pasos de un tercer hombre también anónimo, cuya única actividad parece ser escribir un manuscrito frente a una ventana. Ninguno tiene nombre, sólo "color". Uno es Azul, otro Negro y otro es Blanco. Y acaba con el descubrimiento, o la reveladora sospecha, de que el hombre espiado ha recibido, a su vez, el mismo encargo que él, espiar al detective que le espía. Y la constatación al leeerlo de que ese manuscrito que escribía frente a la ventana el hombre espiado, se lo sabe de memoria el detective.
El tercer relato (La habitación cerrada) empieza con dos viejos amigos escritores, uno de los cuales ha desaparecido dejando atrás mujer e hijo. Un detective lo ha buscado inútilmente. Y el amigo protagonista recibe el encargo de ocuparse de la posible publicación de los manuscritos de su viejo amigo, y también de su mujer y de su hijo. De la vida que el desaparecido ha dejado atrás.
Y acaba con el reencuentro de los dos amigos, en una casa abandonada, donde el desaparecido le entrega al otro su último manuscrito en un cuaderno rojo. Como Quinn. y si no es el mismo, podría serlo.
¿Hay vidas repetidas?. Existen los gemelos físicos y también los gemelos vitales. Y en ese caso ¿cuál es el sentido de tal "clonación"?. ¿Una vuelta más de alguna espiral, que pasa por el mismo punto pero a diferente nivel, o en distintos escenarios?. Por ahí van los tiros. Por ahí se desliza todo como en un embudo gigante, que comunicara el infinito con cualquier parte y cada una de ellas.

6 comentarios:

ordago13 dijo...

Una obra maestra de nuestro tiempo...

Me gusta paul auster he visto las dos pelis que hizo y me molaron y como novelista es muy bueno.
Yo leo pero últimamente me he centrado más en la música y el cine aunque quizas de las tres formas la literatura sea la más imaginativa de todas ¿no crees?
Da gusto leer tus pequeñas reseñas de libros te invitan a leerlos...

Arteliteratura dijo...

Los tres son medios de expresion artistica, si bien es cierto que en la literatura el autor tiene que esforzarte mas y ser mas explicito puesto que no cuenta con el medio audiovisual, lo que hace que todo sea mas exaustivo. Por eso me cuesta tanto ir al cine despues de leer un libro, porque normalmente la version cinematografica suele decepcionarme (algo que no me paso por ejemplo con la naranja mecanica).

Tagen_Ata dijo...

No podría decir cuanto ha cambiado mi vida la obra de Paul Auster. Recuerdo con especial cariño un fragmento de esta trilogía en la que uno de los personajes lleva a cabo el experimento de crear un nuevo lenguaje personificado, un nuevo vocabulario a partir de objetos que no pueden denominarse como parecen a simple vista, el ejemplo de un paragüas sin su tela... otras novelas como Brooklyn follies y el concepto del hotel existencia junto con la parodia a la sociedad norteamericana, la historia del antojo de Alma y el cine mudo en El libro de las ilusiones, el buenazo de Benjamin Sachs en Leviatan, el espíritu de Fogg en El palacio de la Luna... y no hablemos de este hombre en el cine junto con uno de los grandes Wayne Wang, ver Smoke (sobre todo la escena del cuento de navidad) es como estar leyendo una novela de Auster (hasta sale Paul Benjamin, seudónimo con el que Auster publicó su primera novela, Jugada de Presión, también poliaca).

Adoro Nueva York gracias a él, y a Woody Allen, y a Lou Reed, para que engañarnos.


(Por cierto, lo mio no tiene nombre, empecé hace unas días con una reseña, pero no paso de las tres líneas, hace tiempo que no soy capaz de redactar algo minimamente decente y con sentido. Supongo que va por rachas...)

Arteliteratura dijo...

jajajajajja, tu tranquila y con paciencia.
Tu fuiste, ademas, quien me recomendo este libro :)

Anonymous dijo...

hola soy felix de melibro.com;
está es una de las mejores novelas contemporáneas
¿Agencia de detectives Pinkerton?
saludos y disfruten de la lectura

Arteliteratura dijo...

Hola
Un placer teneros por aqui, dado que soy lectora asidua de vuestro blog.

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