domingo, 25 de octubre de 2009 | By: Nerea Uzquiano

A contraluz, de Esther Zorrozua


Nora Bengoa es una escritora inédita que soporta su situación sin mayores problemas hasta que Julián Soraluze se cruza en su vida y le ofrece la publicación de su obra a cambio de una contraprestación. A partir de ahí, su relación evolucionará desde la suspicacia inicial hasta la connivencia última.
A contraluz trata de ser una reinterpretación, desde el siglo XXI, del Fausto que Goethe recreó a su vez en el XVII. La historia de Fausto, un mago y astrólogo alemán que vendió su alma al diablo a cambio de la sabiduría y del poder absolutos, es una de las leyendas más vivas en el folclore de la Europa occidental; pero sus orígenes se remontan hasta el siglo I, cuando el personaje de Simón el Mago, considerado el fundador de la herejía gnóstica, toma el nombre de Faustus ('el Favorecido') al llegar a Roma. La leyenda se fue enriqueciendo y extendiendo por todo el continente a través de dos vías: la tradición oral, dando lugar, por ejemplo, a una nana en suelo inglés, y la literaria, en versiones como la de Marlowe, Goethe, Heinrich Heine, Paul Valery, Thomas Mann, Bulgákov o Grotowski, hasta la adaptación de La Fura dels Baus, con su popular Fausto 3.0
Cuando un tema pervive de esta forma a través del tiempo es porque se ha convertido en mito, por su capacidad de conservar valores inmutables y universales, vigentes para cualquier tiempo y modelo de sociedad. La exploración del «saber oculto» para llegar a la comprensión total del mundo, la ambición del conocimiento absoluto, no deja de ser una pretensión utópica, conocida también como «aspiración fáustica», inherente siempre al ser humano como rasgo de su inteligencia.

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