martes, 24 de noviembre de 2009 | By: Nerea Uzquiano

Ultimas tardes con Teresa


Esta novela concedió la popularidad literaria al escritor Juan Marsé. Con un narrador omnisciente en tercera persona “Últimas tardes con Teresa” (1966) ubica en su habitual ambiente, la ciudad de Barcelona, su también usual relación amorosa entre dos personajes de distinta condición, aquí una muchacha burguesa, progre e idealista llamada Teresa, y un atractivo joven barriobajero que se dedica a la delincuencia, Manolo, también conocido como Pijoaparte.
Este choque de clases, contrastes sociales y ansias vitales, marcadas por las carencias, hipocresías y caprichos de los distintos estratos sociales, son la base de este historia memorística de romanticismo urbano, en la cual se critica de manera leve a la burguesía y se establece un miramiento realista, y también sardónico, al aspecto social de la emigración hacinada en los barrios marginales de la ciudad condal, con caracteres que buscan más el materialismo liberador que el idealismo tramoyista del que ya posee el bienestar económica.
Esto es lo más interesante de la novela. La confrontación entre los poseedores de los recursos pecuniarios para vivir que pueden dedicarse a la gratuita y pedante fabulación ideológica, y la gente que sufre carencias, que necesitan ganarse la vida como pueden y están más pendientes de mejorar y progresar a nivel material que de fantasías psicoprogres aburguesadas.
El destino muchas veces cercenará esos anhelos, esas promesas de mejora que atoran en una situación precaria al individuo menos favorecido, tratado con mayor afecto por Marsé.
El aspecto ambiental, la Barcelona de la década de los 50, está lo suficientemente bien dispuesto como para ubicar al lector en la urbe catalana y los personajes principales, perdedores en sus diferentes empeños vitales, descritos de manera óptima y con un tono melancólico.
De fácil lectura en general, le sobra puntualmente cierta retórica.

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