miércoles, 3 de febrero de 2010 | By: Nerea Uzquiano

Les Cartes de Nèxiah


Hadia era un mundo muerto, estéril y helado. Situado a más de cién billones de quilómetros de la Tierra, contaba, a pesar de todo, con un único y extraordinario habitante, una nave que se había parado allí, en aquella luna mágica de nieves anaranjadas, enviada o perdida por alguna raza extraordinariamente avanzada.
El objeto había caminado durante decenas de miles de años por el negro vacío cósmico que es el espacio exterior, absolutamente inalterada, avanzando sin destino final, para siempre jamás. Como una botella a la deriva en un océano infinito, su viaje tenía que durar toda la eternidad.
Pero el azar, siempre caprichoso, jugó a favor suyo, llevándola hacia las playas tranquilas de aquella esfera turquesa, donde reposaría aún muchos siglos antes de que fuera encontrada por los hýdrakan, criaturas de una complejidad que escapa toda posible descripción.
Qué era? De donde venía? Qué eren aquellos extraños símbolos grabados a fuego en su caparazón de metal?
Ésta es la sencilla historia de dos civilizaciones perdidas en la inmensidad del vasto océano cósmico, dos granos de arena en el desierto galáctico, náufragos de la noche que aprendieron a hablar y escribir en el lenguaje de las estrellas, rompiendo finalmente el silencio y la soledad.

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