martes, 30 de noviembre de 2010 | By: Nerea Uzquiano

Aita, te hecho de menos como el primer dia

Mi padre era un señor muy bien plantado,

árbol con las raíces como espuelas,

que cargo con su infancia sin escuelas

con la firme actitud de un buen soldado.

Era su voluntad como el arado

al dividir los sueños en parcelas;

sus manos eran rudos centinelas

que guardaban la paz del hombre honrado.

La muerte – trama absurda de la vida –

se ha llevado mi padre a su guarida

y quisiera retarla frente a frente.

La herida duele menos que el vacío,

esta ausencia es un lento escalofrío

por donde va mi pena torpemente.

Por donde va mi pena torpemente

sin que pueda medir la luz más cierta,

ni la palabra clave que despierta

en la verdad de Dios hecha simiente.

Sin que nada se salve del presente,

ni se pueda cruzar la única puerta …

Sin que se pueda hacer alguna oferta

que tuviera un destino permanente.

Si llegara de pronto algún remedio,

Si pudiera escaparme del asedio

y volver al comienzo de la prisa …

En nombre de un señor muy bien plantado

hoy quisiera dejarlo todo a un lado

y hasta llevar por fuera una sonrisa.

1 comentarios:

M. Angel dijo...

Nerea Uzquiano, niña linda, que poema bello, triste y sentido el que escribes en memoria de tu Padre, seguro desde el cielo lo mira, lee y sonríe, al ver su niña lo sigue llevando en el recuerdo y en el corazón.

Felicitarte por tu poema, y mi sentimiento por la partida de tu ser querido

Abrazo sincero
M. Ángel

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