martes, 14 de diciembre de 2010 | By: Nerea Uzquiano

Contigo

Aunque no moje mi beso el Zahara de tu boca

ni en el surco de tus brazos se dore mi verde trigo,

ni pueda el mar de mi anhelo estrellarse entre tus rocas,

tú bien sabes que me tienes contigo siempre... ¡contigo!

Aunque múltiples deberes nos separan mutuamente

impidiendo que me veas y escuchar cuando te digo,

yo salvaré la muralla que nos separa inclemente

y mi espíritu estará contigo siempre... ¡contigo!

Aunque no aceptes jamás mi entrega de sentimientos

negándole así a mi vida del amor el dulce abrigo,

no digas que no me sientes ni jures que yo te miento?

porque tú me sentirás, contigo siempre... ¡contigo!

Yo te seguiré en la vida, también en el mundo eterno,

pues si te lleva la muerte tras de ella yo te sigo

para vivir en la gloria o quemarme en el infierno

pero estando eternamente, contigo siempre... ¡contigo!

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